Fueron seis partidos sin él, y todos sus compañeros se alegran de tenerlo de vuelta. “Yo extrañé más a Boca que Boca a mí”, dice el 10, que regresa contra Newell’s y piensa en Maracaibo.

Si uno se dejara llevar por las dulces palabras de sus compañeros, por la cálida bienvenida que le dispensan al crack que vuelve, por esa mezcla de respeto y admiración que le tributan cuando se les pide una opinión, podría llegarse a la conclusión de que Boca extrañó horrores a Juan Román Riquelme. Y si bien algo de eso hubo, por supuesto, los números del equipo sin Román no confirman tal horror (3-2-1) y hasta el propio ídolo, ante la consulta de Olé, invierte la ecuación:
–¿Quién extrañó más a quién: Boca a Riquelme o Riquelme a Boca?
–Riquelme a Boca, sin dudas. Gracián jugó muy bien, Dátolo cada vez anda mejor… Seguro que yo extrañé más al equipo que ellos a mí. Nosotros no tuvimos suerte en algunos partidos y por eso hoy estamos a unos puntos del primero, pero estamos tranquilos porque merecimos ganar todos los partidos, salvo el de Central y por ahí alguno más. Pero Boca fue superior a los rivales con los que le tocó empatar.
Por suerte para uno y otro, para extrañado y extrañados, mañana se termina la nostalgia. Justo 30 días después de aquel desgarro ante Colo Colo en Santiago de Chile. Con urgencias que apremian en el torneo y la Copa, Riquelme regresa y en Boca sonríen. Todos le dan la bienvenida. Ahí está Pablo Migliore, que por la lesión de Mauricio Caranta ante Newell’s estará en el arco, y feliz de la vida de poder contarles hasta a sus nietos que alguna vez jugó un partido oficial con Riquelme. También esboza una sensación de alivio del arquero titular porque, si todo va bien, el regreso del 10 le permitirá sufrir menos desde la boca del túnel. Ni hablar del pibito Luis Ibáñez, chocho de la vida, quien no sólo no pone ningún pero porque la vuelta Romy le eclipsará nada menos que su debut en Primera sino que aclara que eso lo hará más inolvidable aún. Y así, cada uno, le dará la cálida bienvenida al equipo después de este largo mes de ausencia.
Si para los jugadores fue duro, por más que varios aprovecharon muy bien sus oportunidades, Riquelme insiste en que para él fue peor: “Desde afuera cuesta más de lo normal. Uno quiere estar ahí adentro, ayudando a los compañeros, pero de afuera no se puede hacer nada. Ya lo viví cuando nos tocó jugar con el Milan. Al menos esto fue un poco menos sufrido. Lo otro costó un poco más. Pero estoy contento de poder volver a jugar. La vuelta es rara porque nunca tuve muchas lesiones desde que comencé a jugar al fútbol. Pero eso ya pasó y ahora quiero pensar en el partido que tengo el sábado, sabiendo que va a ser muy lindo, que me vuelvo a poner la camiseta de Boca y vuelvo a jugar en la cancha que a mí me gusta. Y ojalá le podamos dar una alegría a nuestra gente”, contó ayer. Un rato antes ya había hecho el último ajuste al motor, con otros 30 minutos de fútbol sin patear al arco, que se sumaron a los 40′ del miércoles. Otra vez estuvo muy movedizo y suelto por toda la cancha, repartiéndose la función de enganche con Neri, y muy conversador para orientar al debutante Ibáñez.
¿Cómo le respondió el cuerpo? Muy bien a pesar de que no lo exigió al máximo. El mismo lo explicó: “Si supiera que no puedo, no entraría a la cancha. Yo sé que para mí es bueno jugar frente a Newell’s y que me va a hacer muy bien sabiendo que el martes tenemos un partido muy importante por la Copa. A mí me va a servir de mucho. Igualmente no lo tomo como un entrenamiento ni como un partido para prepararme porque sé que tenemos que ganar”.
¿Quién extrañó a quién? Huele a empate técnico.
Fuente: Olé
SOLO NUEVE VECES EN TODA LA HISTORIA VENCIO A RIVER COMO VISITANTE

EL ULTIMO TRIUNFO. 7-5-2006. FILEPPI GRITA SU GOL CON SIMEONE, DT DE RACING.
El triunfo que se busca, se acerca pero se niega una y otra vez. La ilusión que se renueva, pero que entiende la dificultad que significa visitar el Monumental, el estadio más esquivo en la historia de Racing. Una victoria cercana, fresca, todavía inoxidable en la memoria colectiva: 7 de mayo de 2006, Claudio Fileppi corría, luego de sellar el 2-0 final, para abrazar a un Diego Simeone eufórico, que por aquel otoño se sentaba en el banco de Racing pero sabía que el regreso de Mostaza Merlo ya era un hecho. Ese fue el último triunfo de Racing sobre River en el Monumental: 2 a 0 con goles de Moralez y Fileppi en la 18ª fecha del Clausura 06. El equipo había emergido con la conducción de Simeone (hoy técnico de River) de una crisis deportiva que derivó en el alejamiento de Fernando Marín para que Fernando De Tomaso tomara la riendas de Blanquiceleste. Un deja vú. Una historia casi idéntica a la actual pero dos años atrás. Una salida que fue la entrada a un círculo vicioso del que no puede salir.
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Newell’s le ganó 1-0 en Rosario y lo alcanzó en la tabla de los promedios. El paraguayo Salcedo convirtió el único tanto en el segundo tiempo. La Academia todavía no ganó en el Clausura y para el próximo partido, ante San Lorenzo, no podrá contar con Sava, quien llegó a las cinco amarillas.
Los hinchas de Racing ya agarraron el rosario y se pusieron a rezar por su equipo. Es que hoy, el conjunto que dirige Miguel Angel Micó cayó 1-0 ante Newell’s, como visitante y profundizó una crisis que parece no tener fin. Encima, su rival lo alcanzó en la tabla de los promedios. Panorama negrísimo para La Academia.
El único gol del encuentro correspondiente a la cuarta fecha del Torneo Clausura lo marcó el paraguayo Santiago Salcedo, cuando iban 19 minutos de la segunda etapa, gracias a un impresionante remate que Hilario Navarro no pudo controlar. Racing intentó empatar pero se quedó sin fuerzas.
El trámite del encuentro no le fue tan esquivo a La Academia. El primer tiempo fue muy parejo para ambos, que tuvieron sus chances de convertir y no las aprovecharon. En la segunda etapa, cuando Racing mejor jugaba (Sava casi la mete de tiro libre), llegó el gol de La Lepra y la recaída del equipo de Micó.
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Al Millo le faltan 9′ para liquidarlo pero al chileno no lo afectó nada la suspensión: asistió a Abreu, metió tres pases de gol y levantó a la gente. Un rayo. 
Es parte de la evolución. Tanto potencial no podía terminar en los caños. Simeone lo sabía, lo sabían todos, lo entendió él mismo. Y Alexis Sánchez, el que creció de golpe, y a los golpes por tanta gambeta, tanto amague, tanta cintura partida y rostro rival rojo de vergüenza, una tarde de febrero dejó de ser el Niño. Porque a sus Maravillas les sumó un baldazo de conceptos, en una tarde que arrancó con sol y que terminó con un tornado, con el chileno incontenible para San Martín de San Juan.
Saber, sabe. Pero cuando la función es unipersonal, y la habilidad innata lo transforma en egoísta, el chileno pierde, y pierde River. Con mucha paciencia y especial insistencia (hasta hubo trabajos específicos), el técnico buscó abrirle la cabeza. Y al equipo se le abrió un gran mapa de variantes ofensivas.
Con flamantes botines anaranjados (Nike lo eligió como embajador para Sudamérica, el mismo rol que cumple el portugués Cristiano Ronaldo a nivel global), bastaron un par de minutos para comprobar que tanta insistencia del Cholo y tantos consejos de sus compañeros no le habían resbalado: Sánchez mostró un notable desequilibrio en el mano a mano frente a Ariel Franco, sí, pero no agachó la cabeza después de dejarlo clavado con un amague, sino que abrió los ojos para asistir con mucha categoría a Abreu para el 1-0. Levantó al equipo, como antes había levantado a los hinchas con esos saltitos por encima de la pelota que desconciertan a los rivales, o con esas persecusiones insoportables para recuperar siete pelotas.
“Chileeeno, chileeeno”, lo acarició la gente a los cinco minutos de juego, al final del primer tiempo, cuando en la segunda etapa atosigó a medio San Martín y la asfixia culminó con un lateral a favor, y hasta luego de ver la amarilla por tirarse a los pies de Brusco. El Niño Maravilla, niño mimado, también generó la infracción que derivó en el 3-1. Y no se quedó en el chiche: lindo pase para Abreu (definió mal en el segundo palo), un tic a lo Ortega para Ortega (tapó Medrán) y otro tomá y hacelo, entre cuatro piernas rivales, para el Burrito, que definió con doble pifia.
El partido no terminó, pero Alexis ya ganó. Tan lúcido de ideas como de piernas. Este no es el chileno que “a veces es muy individualista”, como lo retaba Simeone. Es el que, como avisaba el Cholo, “te gana partidos”. Y si sos rival, te desarma. Y si sos hincha, te obliga a empaparte… de fútbol.
Fuente: Olé
Palermo metió su gol 180 en Boca y alcanzó a Pancho como el máximo goleador del club en el profesionalismo. Con el triunfo y la punta, la fiesta fue completita…

Ya está. Y con valor de triunfo, apretadísimo triunfo, como para sazonarlo un poco más, como si hiciera falta. Y con punta del campeonato. Y en La Plata, su patria chica. Y en ese estadio tan Unico como él donde convirtió cada vez que pasó de visita. Y ante el rival que seguramente hubiera elegido. Y ante esos hinchas que lo sufren desde hace años. Y para alegría de Boca y su mitad de La Plata…
Martín Palermo llegó a los 180 goles con la camiseta de Boca y alcanzó a una leyenda como Pancho Varallo. Traigan récords que goleador sobra.
Pensar que esta crónica histórica, desde ya que por el valor del hito futbolístico del Loco, podría haber teorizado, apoyado en ese mano a mano que Neri decidió hacer centro al 9 en vez de remate al arco, a los 31, sobre la influencia negativa de una búsqueda personal en un juego de conjunto. O bien podría haber contado sobre la ansiedad de un Palermo que, tal vez presionado por el récord, los hinchas, la prensa y sus auspiciantes (Puma hoy regala los 180 pares de botines), a los 32 minutos buscó con un derechazo desesperado desde afuera del área que dio en un defensor. O que estiraba el cogote sin suerte para alcanzar algún centro. O también podría haber señalado que ese botín que perdió a los seis minutos en un cuerpo a cuerpo con los centrales de Gimnasia, justo el botín izquierdo para mayor paradoja, era el anticipo de que para el récord habría que esperar un poco más. Pero, pequeño detalle, el personaje de la crónica es Martín Palermo.
Tal vez este 13° ejemplo que el Loco les dio a los hinchas de Gimnasia, el equipo al que más goles le convirtió en su vida, les sirva para no volver a burlarse de un goleador. En el arranque del partido, cuando la pelota siempre le pasaba lejos, en un esforzado intento por participar del juego, el 9 desparramó por el piso sus 191 centímetros,en la mitad de la cancha y con la poca ortodoxia que lo distingue, y desde tres costados bajaron carcajadas mezcladas con insultos que enseguida se hicieron un solo abucheo. Ah, minutos más tarde, cuando el goleador quedó con los brazos en v frente a su gente, se hizo súbito silencio. Y más puteadas, ya de resignación.
La fiesta fue completa para Martín Palermo. Como lo soñó en sus sueños de goleador. Por ahí, es cierto, de puro pretencioso nomás, le sobró la amarilla que le impedirá jugar contra Independiente y le faltó una definición hollywoodense. Aunque de penal bien pateado, el Loco lo sabe mejor que nadie, también se construyen triunfos. Y recórds…
Fuente: Olé
El club está que arde, Moralez afirmó que “el equipo está pensando en el partido del domingo y lo dirigencial no es nuestro problema”. En tanto, De Tomaso, adelantó que no se presentará como candidato a presidente.

Racing no sólo no encuentra el rumbo futbolístico en este torneo, en el que todavía no ganó. Sino que, aún más grave, está inmerso en una profunda crisis institucional. Los hinchas quieren que el gerenciador de Blanquiceleste, Fernando De Tomaso, se vaya y así poder llamar a elecciones. Por ese motivo hubo incidentes ayer en la puerta de la AFA, cuando un grupo de la hinchada se enfrentó con la Policía y hubo más de 30 detenidos.
Hoy, desde el plantel trataron de bajar un cambio y despegarse del asunto. El equipo de Micó realizó trabajos tácticos con equipos mezclados en el estadio y, al término del entrenamiento, Maxi Moralez explicó que ellos tienen que pensar en el encuentro contra Newell’s.
“Tenemos que estar mentalizados en el partido del domingo y estamos trabajando para salir de este momento. Conocemos los problemas que hay pero estamos concentrados en el próximo partido, que es tan importante por los puntos. Es entendible lo de los hinchas pero cada uno depende de sus propias decisiones. Nosotros estamos pensando en el domingo y lo dirigencial no es nuestro problema. Nosotros necesitamos los puntos en el torneo”, dijo el enganche, que volvió este año al club.
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El colombiano Arzuaga convirtió los dos goles de Central para vencer por 2-0 al equipo de Pedro Troglio, que volvió a ser cuestionado por la hinchada visitante.
Central superó en el juego y la actitud a un tibio Independiente y lo derrotó anoche por 2 a 0, en Rosario, por la tercera fecha del torneo Clausura.
El equipo dirigido por Leonardo Madelón se llevó la victoria con dos goles del colombiano Martín Arzuaga, a los 10 minutos del primer tiempo y al minuto del complemento.
Los dos equipos se quedaron con un hombre menos en el segundo tiempo por las expulsiones de Leonardo Borzani a los 15 minutos en Central y Carlos Matheu a los 37 en el elenco de Avellaneda.
Central salió al comienzo del partido con una actitud más ofensiva en el ataque, manejando la pelota de lado a lado a través del “Kily” González, Messera y Costa. Independiente se recostaba peligrosamente cerca de Assmann y trataba de cortar el circuito de juego “canalla”, sin lograr equilibrar.
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Racing quedó al borde del infarto con dos contras de Carranza que, por centímetros, no fueron gol. Adentro hubo mucho nervio y afuera, tras el 0-0, la gente explotó.

Se desangra. No hay sol en el cielo de este Racing ni medicamentos milagrosos que saquen al paciente de un coma cada vez más profundo. La desesperación que genera la incertidumbre y el vacío producido por la falta de resultados es un cóctel peligroso que rompe el equilibrio del plantel. En la Academia ya no hay héroes y villanos. Todos, en menor o mayor proporción, caen en la reprobación del público y el Cilindro se convierte en una caldera.
Alcanza con un movimiento de más para que el murmullo recaiga sobre algún jugador. Los jóvenes lo padecen. A Mercado, a Yacob y a Fileppi la pelota les quema y el resultado no se abre con el correr de los minutos. “Y pongan huevos que tenemos que ganar…”. La presión no se aguanta. Un insulto al equipo es suficiente para que a José Chatruc se la salga la cadena y casi se vaya a las manos con un plateísta. Racing es un polvorín y los últimos diez minutos del partido son un verdadero sufrimiento inexplicable. Como lo será en lo que queda de la temporada. Por un lado, Maxi lo puede ganar con dos mano a mano y, a su vez, Carranza también lo tiene dos veces. Hay miedo. Aterrador porque se siente multiplicado por 20.000, y porque la final por escaparle a la Promoción no se gana. Aunque ahí es cuando alguno dice “mejor empatemos”, porque una derrota era una herida casi mortal.
Ni siquiera el pitido final desacelera las pulsaciones. El partido todavía se juega en Avellaneda. El equipo se va silbado y el tercer tiempo pasa al playón, ahí donde está el micro del plantel. La muchachada, unas 300 personas, comienza a juntarse y le apunta a la gerenciadora: “Racing es de la gente, no de Blanquiceleste”, “Que se vaya De Tomaso, como ya se fue Marín…”. La bola se corre y el rumor indica que el gerenciador está escondido dentro del micro. La masa se enciende y llega el punto más caliente de la tarde. Las piedras impactan contra el micro y la Policía tira un par de balas de goma al aire para marcar territorio. Las amenazas se extienden a los jugadores y no se salva nadie. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, es el hit. El plantel sube al micro y las cortinas azules ni amagan con abrirse. El único que tiene contacto directo es Maxi Estévez. Corajudo, sale en medio de la masa y recibe de todo. Elogios e insultos. “A ver cuándo ganás un partido….”, le gritan. Su esposa y padres lo sufren y la situación es, al menos, incómoda. También repudian a Micó y le piden su cabeza. “Dejá la tranquilidad y demostrá que tenés sangre porque nos vamos al descenso”.
La impotencia le da lugar a las lágrimas. La gente de Racing sufre otro revés y sabe que deberá volver a acostumbrarse a convivir con la angustia a flor de piel. Porque la Academia es como un tango y primero tiene que saber sufrir para después amar.
Fuente: Olé
Suplica Varallo. También Gimnasia. Palermo metió dos y va por el récord a La Plata, justo ante el Lobo… 
Existe un copyright Palermo? ¿Está registrado? ¿Qué sería? ¿Un festejo? ¿Un zurdazo? ¿Un cabezazo? Ayer, después de dos gritos más, luego de ese partido que parece ser el preámbulo de otro histórico, el aviso más claro de que ahora sí el récord está al caer, a Ischia le pidieron una frase sobre el 9: “Martín es eso, el gol”, respondió. ¿Es eso, entonces? Cuanto menos, lo que mostró el Loco en San Juan bien podría ser el resumen perfecto de su marca: cinco pelotas, dos goles, otros dos casi y una asistencia. Demoledor. Unico. Palermo.
Ayer lo sufrió San Martín. Pero en estas horas, más que nunca, lo sufre Varallo. Y parece que también lo sufrirá Gimnasia La Plata, justo el Lobo. Cómo será esta historia, su destino de película, que ahora se le presenta la oportunidad de ser el goleador histórico de Boca ante uno de sus rivales de toda la vida y en su propia ciudad, la que lo vio nacer y crecer como romperredes. Si le hubieran dado a elegir, quizá también River habría estado entre sus opciones, pero igual se trata de un escenario ideal. ¿Habrá sido por eso el cambio a seis del final? ¿Lo habrá pensado el Loco? ¿Habrá tenido en cuenta que Gimnasia es el rival al que más goles le hizo en su carrera (12) y que, así, los 180 son aun más factibles?
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Compacto, práctico, casi a reglamento, los del Cholo liquidaron a un San Lorenzo que se entregó mansito, sin darle nada a su gente, que banca lo imbancable. 
Un cabezazo, actitud, algo de concepto y deseos de pelear por algo fue lo que tuvo River para sacar de la cancha a San Lorenzo. Desconceptos varios en todas las líneas, pocas pilas, una estrella que se tuvo que ir antes y ninguna vergüenza para revertir el resultado fue lo que tuvo San Lorenzo para dejarse sacar de la cancha por River. Lo que pasó fue porque River quiso y San Lorenzo también. ¿Y qué pasó? Un partido con diferencias notorias. Un equipo de Ramón deshilachado como nunca (pese a varios futbolistas con características ofensivas vivió bien lejos de Carrizo) y un equipo de Simeone que hizo recordar al Boca de Bianchi (con el 2 a 0 bajó la cortina, fue sólido desde el principio y no regaló lujos). Es cierto que Abelairas culminó una gran jugada colectiva (con toda la gente de River pidiéndole a Augusto el pase al vacío) y que Alexis entró para hacer malabares con la bola, divertir al personal y recibir patadas. Sin embargo, River no armó muchas llegadas en conjunto, pero fue un conjunto para todo lo demás. Para que no lo sorprendieran (¿enfrente tenían con qué?), para pelear las pelotas, para asfixiar al rival, para pasar apenas medio apuro. Ese medio apuro fue la ¡única! llegada de San Lorenzo: una media vuelta de Silvera que terminó suave en las manos de Carrizo. ¿Con D’Alessandro en cancha habría sido otra cosa? No. Estuvo mal ubicado por la izquierda, sin conectar con los delanteros y equivocando pases sencillos. Culpa de Ramón, del propio Cabezón y de la gente de River, que lo atosigó con chiflidos cada vez que la tocaba y no lo dejó jugar. A D’Alessandro también lo sacaron de la cancha. Aunque no se sabe si estuvo él ni sus compañeros.
Si San Lorenzo estuvo en la cancha fue gracias a su gente. ¡Hay que responder de esa manera en estas situaciones! Porque éstas sí que son malas. O peores. Y la hinchada bancó a un equipo imbancable. Trató de levantarlo para el segundo tiempo con el “movete, Boedo, movete”, pero el Boedo de adentro siguió arrastrándose mientras el de afuera armaba una fiesta interminable, como si el resultado estuviera al revés. Hasta tuvo que soportar la burla del “poné a Tinelli”. En realidad, más que a Tinelli, Ramón debería hacer un casting futbolístico con los de la tribuna para rescatar algo mejor de lo que se vio en el campo.
A River no le importaron los (enormes y en cantidad) defectos ajenos. Fue a lo suyo: práctico y compacto, trabajando a reglamento, tuvo a Falcao con ganas de hacer de aquella disputa veraniega con Orión una venganza en el buen sentido. El colombiano se metió en un solo lío: el de jugar. Para él y para el equipo. Con tipos así, da lo mismo que este equipo de Simeone no tenga la dinámica de su mejor Estudiantes y que tampoco sea tan vistoso. Lejos de las revoluciones tácticas, el Cholo busca sin rebusques su once. Mientras tanto, va sumando. De paso podría pegarle un llamadito a Ramón para contarle cómo se hace. Tal vez lo saca de la confusión.
Fuente: Olé
El DT, quien antes del partido del sábado había puesto en duda su continuidad, reconoció que la situación era complicada pero que el 4-1 cambió el ánimo de todos. “Estar ocho partidos sin ganar era mucho”, explicó. Y aclaró: “Siempre me sentí respaldado”.

El triunfo de Independiente sobre Tigre fue un alivio para Pedro Troglio. Su equipo no ganaba desde hace ocho fechas, y la paciencia, se sabe, tiene un límite. “La historia de los técnicos es así. Si uno pierde muchos partidos se tiene que ir”, aseguró el DT.
En la conferencia de prensa que realizó el entrenador al término de la práctica de este lunes, Pedrito explicó: “Hablé de una realidad. Había que ganar para cambiar el ánimo. Rescato la respuesta de los muchachos”.
“Estar ochos partidos sin ganar es mucho. Si las cosas salen bien, el técnico dura. Caso contrario, se tiene que ir”, agregó en Radio Del Plata y en La Red. “Hay que ser realistas, como dijo el Tolo Gallego. El que renuncia es un cagón”, tiró Troglio.
“La actitud está siempre. Los buenos jugadores son los que desequilibran. Grisales nos dio un aire nuevo y entonces el fútbol no recayó sobre Montenegro”, analizó. “Mañana voy a comer con Julio Comparada. Tengo una buena relación con él. Hay que saber diferenciar la relación laboral de la personal. Siempre me sentí respaldado”, contó.
Fuente: Clarín
Fue 4-0 en La Bombonera. Palermo abrió la cuenta con una volea, mientras que Palacio anotó el segundo tras una asistencia de Riquelme. Dátolo, con un toque corto, y Gracián, de penal, sellaron el marcador. El Xeneize debuta el miércoles en la Copa Libertadores. Los de Gorosito siguen sin sumar en el Clausura.
Sin llegar a grandes niveles, Boca se impuso en claras diferencias a Argentinos, al que derrotó 4-0 como local, en un partido al cual le sobró casi toda la segunda mitad. Con la conducción de Juan Román Riquelme, quien regaló unas cuantas de sus mágicas acciones y el reencuentro con su mejor nivel, y las intervenciones de Rodrigo Palacio, la distancia de individualidades de un equipo a otro fue haciéndose cada vez más notoria a punto tal de que Boca hasta pudo regular energías teniendo en cuenta su partido del próximo miércoles ante Union Maracaibo, en Venezuela por la Copa Libertadores.
Los goles del conjunto xeneize llegaron de la mano de Martín Palermo a los 21 minutos de la primera parte y de Rodrigo Palacio, Jesús Dátolo y Leandro Gracián en el complemento. Argentinos se acomodó mejor en los primeros minutos de la etapa inicial, fue más preciso y comenzó a crearle algunos problemas a Boca con los encuentros entre Martín Cabrera, que aparecía por derecha, Gabriel Hauche, que se ubicaba cerca de él, y Gabriel Peñalba, que se acercaba desde el medio. Boca dejaba espacios en las cercanías de su área y cuando recuperaba la pelota la perdía con rapidez.
En ese tramo inicial, el equipo visitante tuvo dos oportunidades claras: a los 9 minutos, un gran pase de Cabrera dejó a Alvaro Pereira solo ante Mauricio Caranta, pero el uruguayo no logró dominar el balón. Un minuto más tarde, ante una mala salida del paraguayo Julio Cáceres, Cabrera remató y la pelota pasó cerca del palo derecho. Boca recién empezó a amigarse con la pelota a partir de los 15 minutos, cuando Riquelme cobró protagonismo y encontró un socio en el uruguayo Alvaro González. Precisamente sobre el cuarto de hora, Cáceres peinó apenas alto un tiro libre del enganche de Boca.
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“El Taladro” logró dar vuelta un partido adverso y se impuso por 3 a 1. Los de Micó ganaban con gol de Sava, pero Cvitanich, Lucchetti y Pavlovich anotaron para el local y agravaron la crisis de “La Academia”
Banfield derrotó a Racing por 3 a 1 en el partido que este viernes abrió la segunda fecha del torneo Clausura de primera división.
Dos goles de cabeza, uno para cada bando, y escaso fútbol caracterizaron el primer tiempo del encuentro que se disputó en el sur del conurbano bonaerense.
En el segundo tiempo, Banfield tuvo más la pelota (fue clave el ingreso de Javier Villarreal por Marcos Galarza) y un inocente penal de Menghi le permitió quebrar la paridad. Sobre el final, Pavlovich le puso la “frutilla al postre”. Fue 3-1 para el dueño de casa.
Con un 4-4-2 elástico salieron a jugar los dos equipos. Banfield se mostró más ambicioso en los tramos iniciales, sin llegar a inquietar al seguro Hilario Navarro.
Síntesis:
Banfield: Cristian Lucchetti; Martín Rodríguez, Diego Herner, José Devaca, Ariel Broggi; Jairo Patiño, Marcos Galarza, Andrés Díaz, Luciano Civelli; Nicolás Pavlovich y Darío Cvitanich.
Director técnico: Juan Manuel Llop.
Racing: Hilario Navaro; Diego Menghi, Marcos Cáceres, Gabriel Mercado, Gonzalo García; Roberto Bonet, Adrián Bastía, Claudio Yacob, Maximiliano Moralez; Reinaldo Navia y Facundo Sava.
Director técnico: Miguel Angel Micó.
Estadio: Florencio Sola (de Banfield).
Arbitro: Gabriel Brazenas.
Fuente: Infobae
En la práctica de fútbol, habitual de los jueves, el equipo que seguramente saldrá a la cancha ante Argentinos jugó mal e igualó 1-1 con gol de Palermo, ante un combinado de juveniles del club..

Carlos Ischia ya tiene a los once que jugarán el domingo ante Argentinos Juniors, buscando el primer triunfo oficial del año. Pero hoy, ese equipo no tuvo una buena tarde. Los titulares, jugando mal, igualaron 1-1 con un combinado de juveniles en la habitual práctica de fútbol de los jueves. Tranquilo, Pelado.
Con Hugo Ibarra en lugar de Jonatan Maidana como única variante con respecto al equipo que enfrentó a Rosario Central, los titulares fueron superados durante gran parte de los 45 minutos que disputaron ante un equipo inexperto en La Bombonera, después de arrancar ganando 1-0 con un gol de Martín Palermo.
El tanto del goleador, llegó a los dos minutos de juego, en una pelota parada que el entrenador hizo patear tres veces. En la segunda, Juan Román Riquelme le puso la pelota en la cabeza a Palermo y este dejó sin chance al arquero rival. Las otras dos no llegaron a buen puerto.
Después, con Fabián Vargas, el único jugador de trayectoria que acompañó a los más jóvenes, el equipo sparring complicó a los once que seguramente enfrentarán a Argentinos Juniors. Y a seis minutos del final llegó la igualdad a través de una conquista de Nicolás Gaitán, quien ingresó libre por izquierda y sacó un disparo inatajable para Mauricio Caranta.
Los titulares fueron Caranta; Ibarra, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta, Claudio Morel Rodríguez; Alvaro González, Sebastián Battaglia, Neri Cardozo; Riquelme; Rodrigo Palacio y Palermo.
Mañana por la mañana Boca volverá a entrenar y luego de la práctica hablará Ischia, quien probablemente confirme el equipo titular para el choque del domingo ante Argenbtinos Juniors.
Fuente: Clarín

Esta tarde comienza a rodar la pelota y otra vez se renuevan los sueños de campeón de miles y miles de hinchas que, de reojo, siguieron las incorporaciones y los cambios en el equipo de sus amores durante el verano.
Uno de los que apostó un pleno fue San Lorenzo que abrirá el show del fútbol grande de la Argentina cuando desde las 19 reciba a Newell’s en el “Nuevo Gasómetro”. Es que, precisamente ayer, el “Ciclón” presentó a la que puede convertirse en su máxima estrella: Andrés D`Alessandro. La joya más pretendida por River, prometió ganas y dijo estar listo para responder a las expectativas del técnico Ramón Díaz.
Boca y River son otros que deben reasumir el protagonismo que en el caso del primero, perdió la brújula en la segunda mitad del año pasado, luego de conseguir la tan ansiada Copa Libertadores.
Los antecedentes también dicen que el equipo de la Ribera debió afrontar dos golpes terribles en los últimos tiempos. Primero, la final perdida ante el Estudiantes comandado por el “Cholo” Simeone. Luego, en el apertura 2007, con el sorprendente Lanas de Cabrero.
A favor muestra la confianza de sus jugadores emblemáticos. Es sabido que Martín Palermo, Juan Ramón Riquelme y Sebastián Bataglia, conforman una armada acostumbrada a los grandes desafíos, junto a un técnico, Carlos Ischia, que también sabe lo que es colocarse los laureles de la gloria.
La realidad del “Millonario” está más ávida de éxitos. Es que desde hace siete torneos -aquel Clausura 2004 de la mano de Leonardo Astrada-, que no pega el grito de campeón a nivel local. Aunque para los equipos más modestos puede resultar una niñería, para el club más exitoso del fútbol local, eso constituye una eternidad.
Como cada vez que comienza a rodar la pelota, los fanáticos de Racing inician una peregrinación con la única visión de materializar sus sueños de campeón. No obstante, el mal paso en los torneos de verano, la incertidumbre de una gerenciadora que parece haber perdido el rumbo, un entrenador que estuvo a punto de dar un paso al costado, y un plantel sin grandes estrellas y plagado de juveniles, obliga a sus directivos e hinchas a mirar más la tabla del descenso o, en el mejor de los casos, a aspirar a una promoción.
En la vereda de enfrente, en el mundo Independiente la situación no es de mucha mayor algarabía. En eso influye la frustración del último tramo del torneo anterior, aunque hay algunos condimentos que los animan con pelear bien arriba. Se quedó Ismael Sosa, que se suma a una dupla de ataque temible conformada por el “Rolfi” Montenegro y el “Tanque” Denis.
Por último, que decir del campeón Lanús, que en el verano dio muestras de su interés de repetir el título indiscutible del año pasado. El equipo de Cabrero no se desprendió de ninguno de sus referentes, aunque tampoco hizo grandes incorporaciones. Casi con el mismo plantel amenaza seguir su apuesta por el buen fútbol. Como contrapartida figura su participación en torneos internacionales, que pueden causar desgaste en muchos de sus jugadores.
Fuente: Infobae