Experto en romper récords, Palermo busca sumarle un capítulo más a su película increíble. Hoy arranca la semi con Fluminense y el más optimista de los delanteros no pierde el hambre. Y todos confían en él.

Martín Palermo

Qué virtud es infaltable en un delantero de área?

-Pensar siempre que la pelota va a caer en uno, sin importar de dónde venga: se denomina olfato goleador. Hay que ser siempre optimista y pensar que la jugada va a terminar en uno, estar pendiente. Si uno está con confianza jamás pensará “no voy a llegar, ¿a qué la voy a ir a buscar si viene muy alta?”. Si estás convencido y bien, el balón va a llegar.

Le faltó decir que debería llamarse Martín Palermo. ¿Quién lo dice? El mismísimo Martín Palermo y nada menos que en la página FIFA.com. Enumera, sin ponerse colorado y hasta sin querer, lo esencial para la vida (y el éxito) de una fiera en terreno ajeno. Esas mismas cualidades y aptitudes que a él lo llevaron a estar donde está, a que todos hablen de él, a que siga no sólo en vigencia sino generando mucho más temor que antes en las redes contrarias. Esa perpetuidad del Loco en el área rival le permite seguir cruzando barreras y proponiéndose metas. Esa renovación de objetivos, dice él, es su botox, su lifting constante, su manera de estar siempre en su adolescencia futbolística, dispuesto a romperla como si tuviera 20 años. Entonces, quiere ser el capo cannonieri del torneo y lo logra en el Clausura 07 (como lo fue en el 98, marcando un récord que perdura: 20 en 19 fechas), quiere superar a Pancho Varallo y lo consigue; y se propone pasar a Carlos Bianchi en goles en el fútbol argentino (le faltan 10) y claro que va a lograrlo. Pero quiere una más. Una epopeya más (aunque, sin dudas, después vendrán otras). “Me gustaría ser el goleador de la Libertadores”, dice el bicampeón copero con inocencia pueril. Se entiende que esa es la próxima meta, que ya anduvo mirando la tabla y analizando a sus competidores (el único que lo supera y está en competencia es Salvador Cabañas, del América). Tiene seis y dos partidos de semi con los arcos dispuestos a recibir sus gritos. Y dos centrales grandotes que lo esperan para frenarlo.
¿Podrán?
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Con la batuta de Riquelme, busca arrancar ganando en los cuartos. El 10, enchufado, ayer se sacó una foto con su grupo favorito, Tambó Tambó. Y siga el baile…

C.A. Boca Juniors

Está de buen humor. Hace bromas con sus molestias físicas (”Debe ser por la edad”, dice). Con elogiable paciencia, espera un rato que vuelva la luz, que se corta en plena conferencia de prensa. Amablemente, manda saludos a una cámara para una chica que cumple 15. Firma autógrafos como siempre. Y se sorprende, y se le dibuja una gran sonrisa, cuando Claudio Juárez aparece en el hall de Casa Amarilla. ¿Quién es? El director y percusionista de la banda Tambó Tambó, el grupo bailantero preferido de Riquelme (Olé los juntó para la foto). Esta noche, el enganche vuelve a jugar después de su ausencia ante Estudiantes. Seguramente, los hinchas harán sonar el “Riqueeeeelme, Riqueeeeelme”. Y él espera que los que bailen en la cancha sean los de Atlas al compás de la orquesta en la que él dirige la batuta. Música, maestro…

Si de música se trata, a la banda de Ischia le faltaba un líder. El domingo se vio cómo Estudiantes sacó ventaja en el duelo con Verón. Boca extrañó a Riquelme. No sólo al Riquelme que desequilibra con la pelota en los pies, el de la pegada precisa o del pase milimétrico. Sino al otro, al estratega, al organizador, al que juega (y manda, y ordena, y arenga) sin la bola en su poder. En una instancia clave, como es los cuartos de final de la Copa, Boca necesita a Román bien enchufado y motivado. Aunque físicamente no esté al 100%. “Estoy con una molestia hace bastante tiempo, pero es normal después de un mes sin trabajar y de haber jugado algunos partidos seguidos. La molestia me está siguiendo, pero lo más importante es ganarle a Atlas y, si podemos sacar una diferencia importante, mejor”, explicó JR, quien arrastra una tendinitis en el tendón del bíceps femoral de la pierna derecha.

Para el 10, no será una misión sencilla este duelo de ida y vuelta con los mexicanos. Futbolero, con conocimiento profundo del rival, aclaró: “Atlas es un equipo que juega bien. Por algo está en estas instancias. Es verdad que viene jugando muchos partidos, pero si siguen en la Copa es porque cuentan con un buen plantel, con jugadores muy peligrosos adelante. Sabemos que tenemos que estar muy concentrados”. Y sobre los partidos anteriores entre ambos, afirmó: “Ahora serán diferentes. Es verdad que jugamos hace poco, pero estos enfrentamientos mano a mano no tienen nada que ver. Ahora el que se equivoca se queda afuera”.

-D’Alessandro dijo que a Boca lo respetan, le tienen miedo. ¿Te parece que es así o lo hace para sacarme la presión?

-Para nosotros es mucho más difícil que para el resto: todos quieren ganarle a Boca. Y todos dan siempre un poco más que ante cualquier otro equipo. Esa es la realidad. Tanto en el torneo local como en la Copa.

-¿El verdadero Boca surge en estas instancias?

-No sé. El año pasado con Libertad empatamos de local y ganamos de visitante. No me olvido de las cosas. Para ser campeón hay que tener algo de suerte, juegues bien, regular o mal.

-Boca fue de los clubes argentinos que más sufrieron. Ahora lo dan de favorito. ¿Se exagera?

-Creo que todos los clubes argentinos sufrieron para clasificarse. San Lorenzo perdía 2-0 en Bolivia y si un rival no se hacía echar capaz que no clasificaba. Si Ortega no mete el gol contra el América no sé si pasaban. Pero Boca es Boca. Cuando las cosas van mal, dicen cualquier cosa, pero nosotros estamos contentos de seguir en la Copa.

-¿Cambia ir a Liniers?

-Claro que sí. Ojalá que el que tiró el hielo no lo haga más, para poder seguir jugando en nuestra cancha.

Y se cortó otra vez la luz. Que vuelva hoy en Vélez.

Fuente: Olé

Dios está en todas partes, dicen, pero ¿atiende en Boedo? Parece, porque en el Monumental se vivió algo de no creer. River ganaba cómodo 2 a 0, con muchísima ventaja por las expulsiones de Rivero y Botinelli. La clasificación a los cuartos estaba en el bolsillo, hasta que Bergessio clavó dos goles y se vino el mundo abajo en las tribunas locales. La Liga de Quito es el próximo rival del equipo de Ramón.

C.A. San Lorenzo de Almagro

Nervios y más nervios abundaron en la previa a esta revancha por los octavos de final. La derrota en el Superclásico había dejado a River más necesitado que a San Lorenzo. Es que si bien el gran objetivo que se trazó el equipo de Ramón Díaz en el inicio del semestre fue levantar la Copa Libertadores, el clima en Núñez cambió bruscamente en la última semana tras las caídas en el Nuevo Gasómetro y en la Bombonera, y el ciclo Simeone tuvo que superar las primeras piedras en un camino que, hasta ahí, venía despejado.

Simeone decidió cambiar el planteo que tan mal resultado le dio en la Bombonera y dispuso un 4-4-2 más clásico. Así, dejó afuera a Ortega, Alexis Sánchez y Rosales, y respecto al partido en el Nuevo Gasómetro mandó a la cancha a Buonanotte por Archubi. Por el lado del Ciclón, la cosa venía más tranquila porque más allá de que la victoria en la ida ya le daba cierto aire, la reacción en La Plata, frente a Gimnasia, que le permitó alcanzar a River y a Estudiantes en la punta del Clausura, significó el envión final para llegar de la mejor manera a la revancha. El panorama lucía más claro para Ramón Díaz, quien metió una sola variante en relación al primer chico: Bottinelli por Aguirre.

Y San Lorenzo arrancó mejor. Porque D’Alessandro se adueñó de la pelota y llevó a su equipo bien arriba y obligó a River a tener que acurrucarse cerca de Carrizo. Justamente el Cabezón fue el que tuvo la primera clara del partido, a los 7′, cuando a la salida de un córner sacó un remate muy potente a media altura que el arquero millonario logró rechazar. Hasta ahí todo se estaba dando como lo había imaginado Ramón.

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C.A. River Plate

El equipo de Diego Simeone enfrenta a la Universidad San Martín de Porres desde las 21:30 en el estadio Monumental. Para clasificar a los octavos de final puede hasta perder por un gol.

River Plate buscará hoy asegurar su pase a los octavos de final de la Copa Libertadores de América, cuando enfrente, en el último partido de la fase clasificatoria, a la Universidad San Martín de Porres, de Perú. El encuentro se jugará en el estadio Monumental, a partir de las 21.30, con el arbitraje del colombiano Oscar Ruiz.

Para asegurarse un lugar en los octavos de final, River (9puntos, más un gol de diferencia) puede darse el lujo hasta de perder por un gol contra Universidad (6), pero para quedarse con el primer lugar del Grupo 5 deberá ganar y esperar lo que suceda en el estadio San Carlos de Apoquindo de Chile, con Universidad Católica (6) y América de México (9, más dos goles de diferencia).

Antes de iniciarse esta última fecha, los cuatro equipos tienen posibilidades matemáticas de pasar a la siguiente instancia, pero la lógica indica que debería suceder una verdadera catástrofe para que América y River no lleguen a octavos de final.

En lo que hace a River, el equipo argentino tiene un recuerdo bastante malo de la Universidad, ya que el equipo peruano dio una de las sorpresas de la Copa al derrotarlo en el partido de ida por 2 a 0.

El entrenador de River, Diego Simeone, no confirmó el equipo titular, pero se especula con que Paulo Ferrari ingresará por Sebastián Abreu, pasando Alexis Sánchez a jugar de punta junto al colombiano Radamel Falcao García.

Probables formaciones

River: Juan Pablo Carrizo; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Eduardo Tuzzio, Cristian Villagra; Augusto Fernández, Oscar Ahumada, Matías Abelairas; Diego Buonanotte; Alexis Sánchez y Radamel Falcao García. Director técnico: Diego Simeone.

Universidad: Leao Butrón; Jorge Huamán, Bruno Bianchi, Orlando Contreras, Guillermo Salas; Alexander Sánchez, John Hinostroza, Edwin Pérez, Fernando Del Solar; Ronald Quinteros y Jair Céspedes. Director técnico: Víctor Rivera.

Arbitro: Oscar Ruiz (Colombia).
Estadio: River.

Fuente: Infobae

C.A. San Lorenzo de Almagro
El equipo de Ramón Díaz enfrenta en el Nuevo Gasómetro desde las 19.30 al equipo venezolano. Ganar es el único resultado que lo depositará en los octavos de final de la Libertadores

San Lorenzo buscará un triunfo que le permita avanzar a los octavos de final de la Copa Libertadores de América cuando reciba hoy a Caracas, de Venezuela, en un partido decisivo por la sexta y última fecha del grupo 1.

El cotejo, que se jugará a las 19.30 en el Nuevo Gasómetro, contará con el arbitraje del colombiano Wilmar Roldán, que a su vez estará asistido por sus compatriotas Rafael Rivas y Javier Camargo.

El conjunto que conduce Ramón Díaz, pese a tener la misma cantidad de puntos (7) y diferencia de gol (-2) que Caracas, debe ganar, ya que marcó un gol menos que su rival (5 contra 6). En caso de lograr el triunfo, se asegurará el segundo lugar en el grupo detrás del clasificado Cruzeiro, de Brasil (11), que hoy a la misma hora visitará al eliminado Real Potosí, de Bolivia (3).

El equipo de Boedo llega a este trascendental partido en uno de sus mejores momentos futbolísticos, ya que lleva seis victorias consecutivas en el torneo Clausura, mientras que en la Copa ostentaba dos triunfos en serie hasta que perdió el 3 de abril pasado ante Cruzeiro (1-3), en Brasil.

Probables formaciones

San Lorenzo: Agustín Orión; Adrián González; Sebastián Méndez, Gastón Aguirre y Diego Placente; Diego Rivero, Walter Acevedo y Juan Manuel Torres; Andrés D`Alessandro; Gonzalo Bergessio y Andrés Silvera. DT: Ramón Díaz.

Caracas: Vicente Rosales; Franklin Lucena, José Mera, Oswaldo Vizcarrondo y Juan David Valencia; Luis Vera, Edgar Jiménez, Ronald Vargas y Juan Cominges; Rafael Castellín y Pablo Bastianini. DT: Noel Sanvicente.

Arbitro: Wilmar Roldán (Colombia). Estadio: Pedro Bidegain.

Hora de inicio: 19.30.

Fuente: Infobae

Arsenal de Sarandi FC

No pudo con la Liga Deportiva Universitaria de Quito que lo derrotó por 1-0. Con este resultado, el equipo de Sarandí quedó a un paso de la eliminación en la fase de grupos de la Libertadores

Arsenal perdió esta noche 1-0 ante la Liga Deportiva Universitaria de Quito en el partido disputado en el Estadio Julio Humberto Grondona, por la tercera fecha del Grupo 8 de la Copa Libertadores de América.

El equipo ecuatoriano marcó la diferencia a través de un penal convertido por Patricio Urrutia a los 34 minutos de la etapa complementaria.

Con este resultado, las posiciones de la zona son encabezadas por la Liga, con 7 puntos, y la siguen Fluminense, con 4, Arsenal, con 3, y Libertad, sin unidades.

Los brasileños y los paraguayos tienen un partido menos jugado, el que protagonizará el miércoles próximo en Asunción.

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Por un agónico gol de Rosales y un Carrizo monumental, River se trajo tres puntos de oro de Chile sin jugar bien.

C.A. River Plate

Abreu recién pudo dejar de rezongarle a sus compañeros cuando Augusto Fernández le cedió en bandeja un gol que el Loco debería descontar de su currículum. Era el final de un primer tiempo sin dueño y con pocos interesados en tomar una oferta a precio Indec. Y era un desperdicio para River, que claramente tenía más cash en la Banelco. Tardó el Millo en sintonizar los gritos de Simeone. Es que desde afuera se veía con claridad que ante un equipo liviano de cabeza y de pies era cuestión de tomar conciencia de que las chances estaban ahí. Católica defiende tan mal como River, y no hay punto de comparación en el poder de fuego. Entonces, como pocas veces quizá, el Millo tenía la chance de hacer valer su tan mentado ataque. River generó sus chances con un tiro de Augusto, un pique de Abelairas que no llegó a conectar Ortega y algún revolcón más; y también aportó para que el local llegara un par de veces, y en ambas tuvo que ver Cabral (perdió la pelota en la salida y después marcó al revés a Gutiérrez). Pero Augusto demostró que estaba más despierto que todos y aprovechó un mal despeje para romper el aburrimiento y el marcador, Abreu mediante. Pero River, otra vez, demostró ser un buen católico y por aquello del amor al prójimo se quedó como rezando mientras entre Ailton, Vázquez y Gutiérrez edificaron un linda jugada de pase, centro y definición sin que un jugador visitante estuviera ni cerca de marcar alguna de las tres instancias. Entonces, volvieron los nervios, los pucheros de Abreu porque Alexis le tiró un centro de gol a Ortega y no a él. Con el agravante de que el partido no estaba tan fácil, porque la Católica supo de las debilidades de River y empezó a agredir como nunca antes. Agradezca el equipo del Cholo que los chilenos hicieron más ruido que nueces, y eso que el 80% del segundo tiempo lo jugaron más cerca de Carrizo que de Buljubacich. Con un rival con cierto peso mental y futbolístico la historia hubiera sido otra.

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Arsenal, el campeón de la Sudamericana, se comió un baile de novela en Río. Fluminense le ganó por goleada y le hizo precio, con una actuación memorable de Dodó.

Fluminense FC

Perder no sería una catástrofe”, contó Aníbal Matelán en la previa. Pero la durísima derrota en el Maracaná da para pensar que una caída como la de anoche puede tener semejante calificativo. O más. Arsenal no hizo nada de lo que Alfaro repite de memoria en su libreto y de lo que tanto éxito le dio en la última Sudamericana, en la que fue campeón. No sólo perdió, si no que también fue bailado, apabullado y, más allá del resultado abultado, la sacó baratísima.

El técnico del Arse planteó el partido como siempre, con su 4-4-2 inalterable, pero con la modificación de poner dos delanteros netos y no un media punta y a Calderón. Y el equipo sintió la ausencia de un creador, de un jugador que pudiera esconder la pelotita en la estancia de Río de Janeiro. Y a esa falla de estrategia hay que sumarle que en la segunda llegada, el Fluminense se puso arriba en el marcador, con esa delicia de tiro libre de Thiago Neves. Al team del Viaducto se le quemaron los papeles con el 0-1: intentó salir a apretar en el medio, a jugar el partido y despegó las dos líneas de cuatro. Ahí apareció en escena el argentino Darío Conca, que se hizo un picnic a las espaldas del doble cinco visitante. Y con la táctica por el piso, con las gambetas brasileñas por el aire, la goleada se olía fresca, como la lluvia de esta semana en Buenos Aires. Llegó el segundo, tras el error de Espínola: centro de Junior César y Dodó de volea le dio un toque preciso.

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La noche venía cruzada para el Pincha. Perdía y jugaba con 10, pero lo dio vuelta con garra y el enorme talento de Verón.

Club Estudiantes LP

El alma de Osvaldo Zubeldía sobrevoló por Montevideo. Bajó sigiloso en Plaza Cagancha, mezclado entre el aguacero, enfiló por la 18 de Julio y embadurnó el Parque Batlle y Ordóñez de mística Pincha. Llegó a ese estadio en el que su equipo había ganado los primeros tres partidos que jugó allí a finales de los 60 y había empatado el cuarto: sobre el césped del “inexpugnable” Centenario, aquel Estudiantes, el de Don Osvaldo, el de la Bruja Padre, había dado tres vueltas olímpicas. Esa cancha no podía darles la espalda…

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Pero la mano comenzó atravesada. El Pincha cruzó el Charco con urgencia de buen resultado, pero una chambonada múltiple le estropeó rápido el plan que llevó en las alforjas. Apenas habían transcurrido 9′: llegó el córner desde la derecha, Verón perdió la marca de Irala, Andújar no atinó a salir, Moreno y Fabianesi cuidaba el primer palo pero hizo una cabriola insólita: la pelota le pasó por abajo… Quedaba 0-1 en un césped que aguantó el aguacero pero que limaba los músculos de quien debía ir a buscar la heroica. Para completar los malos augurios, Alayes los dejaba con uno menos…

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Ni por arriba ni por abajo.San Lorenzo otra vez erró goles increíbles, empató con Cruzeiro y sufre. Van cuatro partidos sin meterla.

C.A. San Lorenzo de Almagro

Justo a él, definidor excelso, lord del arco, fundamentalista de la mira calibrada. Justo a él, el que pugnó por reunir una ofensiva galáctica, el que empujó un ataque de billetes detrás de la ansiada Libertadores. Justo a él, a Ramón Angel Díaz, artista de la conquista devenido en DT, una persiana monstruosa le cayó delante de la valla rival, su equipo no le acierta ni al arco iris. Van cuatro partidos oficiales en el 2008 y las gargantas de Boedo permanecen vírgenes, 373 minutos, si añadimos los 13 postreros de aquel 4-1 a Gimnasia de Jujuy que cerró el Apertura con una ilusión que hoy permanece seca. La racha diabólica que acuñó el Bambino Veira hoy la sufre Ramón Díaz, la peor de su carrera. Justo a él…

Y si lo sucedido en el encuentro ante San Martín de San Juan (primer manojo de chances desperdiciadas) parecía una dosis de sal suficiente, la noche copera devolvió la imagen de arco infranqueable del sábado, sólo faltó para el calco el broche adversario que supo aplicar Brusco (y Marcel, tras la individual de Fabricio, estuvo cerquita). Y como si los antecedentes no pesaran, ni Bergessio (46 goles en su carrera), ni Silvera (127 gritos), ni Romeo (140 festejos) pudieron reflejar en la red las opciones de la primera etapa, la superioridad de la segunda. No hubo caso, ni siquiera ante la certeza de que las chances de clasificación menguaban con la chapa sin estrenar, ni con las voces de los hinchas avivando el fuego, ni con Cruzeiro amuchado contra su portero Fabio (de labor efectiva, sin dar rebotes en las pelotas de temperatura y tapando las complejas).

D’Alessandro lo buscó, en el córner con aroma a olímpico que rechazó el arquero de Cruzeiro a los tres minutos, con el tiro libre rasante que dio en el palo unos minutos después. Silvera lo persiguió, peinando con el jopo el centro de Placente cuando el match amanecía. Ya en la segunda etapa, a los seis minutos, cabeceando desviado el centro ambicioso de Bergessio, o quemándole los guantes a Fabio (voló bien contra su palo izquierdo), a los 28, después de la cesión de González. Romeo lo intentó. Sin fortuna, a los 30, tras otro centro de Gonzalito, rechazando con la pierna su propio cabezazo. O no logrando pellizcar el buscapié final de Aureliano. “Estaría mal si las situaciones no se dieran. Pero la pelota no entra”, graficó D’Alessandro. Probá con ruda, Cabezón. Hasta que salga el sol.

Fuente: Olé

El plantel arribó a la calurosa ciudad, donde mañana hará su debut por la Copa Libertadores. A pesar de que todavía no lo confirmó Ischia, el equipo sería: Caranta; Ibarra, Cáceres, Paletta, Morel Rodríguez; Alvaro González, Battaglia, Cardozo; Riquelme; Palacio y Palermo.

C.A. Boca Juniors

“El rival es un equipo difícil, con mucha gente en el medio. Va a ser duro”, dijo Carlos Ischia, quien no quiso confirmar el equipo: “Me voy a tomar un poco más de tiempo”, agregó.

Más allá de eso, los once del actual campeón de América serían los mismos que le ganaron a Argentinos por el torneo Clausura: Mauricio Caranta; Ibarra, Julio César Cáceres, Gabriel Paletta, Claudio Morel Rodríguez; Alvaro González, Sebastián Battaglia, Neri Cardozo; Juan Román Riquelme; Martín Palermo y Rodrigo Palacio.

Fuente: Clarín

Danubio quedó azul por el ahogo futbolístico al que lo sometió Lanús, que le ganó muy bien y levantó la imagen de los equipos argentinos en esta Copa Libertadores.
C.A. LanúsJugando bien, de a ratos muy bien; superando con actitud los momentos en que las cosas parecieron torcerse apenas, Lanús volvió a hacer sonar sus violines de campeón y a ganar, tal como es su costumbre últimamente. Y eso que, para un equipo argentino, ganar en esta Copa Libertadores 2008 era un imposible. Y el Granate cumple…
Curiosamente, en los primeros minutos no logró desarrollar lo mejor de su juego: la pulcritud para manejar la pelota. Fue, más bien, un torbellino de piernas que corrían y transpiraban sacrificio, e intentaban llevarse por delante a Danubio que trastabillaba cual boxeador al que están por voltear en el primer asalto. Lo que potenció esa curiosidad fue que el gol llegó desde una pelota parada aunque bien feíta: tiro libre de Benítez, el arquero dio un rebote de esos que agreden a la vista, y la dejó mansita para que Agustín Pelletieri embocara el rebote.

Ya con el 1-0, el equipo empezó a construir desde los pies de Valeri, quien se paró a la espalda del lentísimo Rodríguez, el moreno volante central uruguayo. Sometido al exprimidor de fútbol de Lanús, a Danubio también le salía jugo por su costado izquierdo, donde Blanco y Acosta se hacían un festín con Alcoba. Así las cosas, creció el volumen de juego granate. Y las jugadas de gol comenzaron a aparecer. Lo tuvo Valeri, un par de veces Sand, en otra Blanco. Cualquier semejanza con el segundo tiempo del domingo ante Independiente, no era coincidencia. El equipo iba, regalaba lujos pero no concretaba. La diferencia entre el Rojo y los uruguayos fue un precioso tiro libre de Leo Abelenda, quien clavó un inesperado 1-1 y, lo que fue peor, disparó un segundo tiempo con Danubio decidido a jugar 20 metros más adelante y así a pasar de dominado a dominador.

Pero el fútbol suele deparar sorpresas y Lanús, lejos de los méritos del PT, encontró la contundencia ausente un rato antes. Y Sand, obsesionado por ese gol que recién llegó al final, se relajó, fue más pensante que impulsivo y en vez de buscar como sea el suyo, le sirvió el gol al Laucha Acosta.

Lo demás, mantenimiento. A Lanús le quedan más ilusiones que cuentas pendientes. El derroche de ocasiones de gol no es algo bueno, pero peor, claro, sería no generar ninguna. Pero eso, a este equipo, raramente le pasa.

Fuente: Olé

River falló ante la Universidad de San Martín, otro chico que lo deja de cama. Es el primer gran aplazo para Simeone.

Diego Simeone

Chiste fácil pero realista al fin. Así, jugando como jugó ante la Universidad de San Martín, River se va a marzo, repite, lo bochan y no le queda otra que copiarse… No a sí mismo porque caería en una lección autodestructiva.

La sensación es irrefutable: ayer este equipo fue similar al del año pasado, al que quedó eliminado en la primera fase de la Libertadores. Con otro esquema, otro técnico, otra idea y lo que sea, mantuvo la ingenuidad defensiva, no tuvo control de pelota y, ante la adversidad, entró fácilmente en un desorden que finalizó en caos. También, ante el mínimo tropiezo, no reaccionó y si ganó el 5% de los rebotes es mucho.

El verano terminó antes para River, abruptamente en realidad. Porque el debate sobre el sistema vuelve a un punto de ebullición. Simeone apuesta al desequilibrio mano a mano y a un fútbol vertical, pero le ganó a Gimnasia de Jujuy por dos goles de pelota parada y en Perú dependió casi exclusivamente del 1,93 metro de Abreu. Y no es que haya apostado al centro a la bartola desde cualquier sector: lo usó por necesidad. Como River no desequilibró en el uno a uno y cayó en un embudo, el bochazo al uruguayo se transformó en un arma única, previsible e ineficaz.

Cualquier equipo de fútbol necesita la pelota y River la encontró pero no la supo administrar. Fue al frente y chocó de frente. No hubo pase horizontal ni pausa para generar un espacio. Ortega, el más capacitado para hacerlo, no funcionó. Los externos debieron recorrer mucho terreno y perdieron lucidez para resolver. Augusto generó desequilibrio por los costados y se perdió como doble cinco. En esa ambiciosa búsqueda, el supuesto trío conductor no condujo y varias veces cerró jugadas con sus tres integrantes amontonados en un mismo rincón.

Para colmo, esa misma defensa que el Cholo elogió el domingo esta vez se asustó hasta de sí misma. Cada pelota que pasó cerca del área fue una invitación al tren fantasma. Tuzzio perdió un cuerpo a cuerpo con el chiquitín García, perdió a Ovelar en el 1-0 y perdió el control en esa pelota que dejó corta y salvó Carrizo. Y Cabral dejó en evidencia una lentitud peligrosa para un zaguero que debe lidiar con muchos metros a sus costados.

Los peruanos empezaron a ganar el partido a espaldas y a los costados del doble cinco (no fue acertada la salida de Domingo). Muy inteligentes García y Leguizamón, un peligro latente Ovelar y un lujo el gol de José Luis Díaz… Demasiado para un River que intenta renacer, pero dio el segundo paso y perdió con un equipo que tiene cuatro años de vida, como ya perdió con Caracas, Godoy Cruz, Paulista, Tigre, otra vez Caracas…

No es ningún chiste. Así, con tantas caídas insólitas, River sigue con su master en papelones.

Fuente: Olé

El equipo de Sensini cayó por 1-0 ante el Deportivo Cuenca de Ecuador, en el debut del Grupo 2 de la Copa Libertadores. Los de La Plata le jugaron de igual a igual a su rival y contaron con las chances más claras. Pero los locales fueron más efectivos y se llevaron los tres puntos. El argentino Ferradas hizo el único tanto del encuentro.

Club Estudiantes de La Plata

La suerte no estuvo del lado de Estudiantes en el debut de la Copa Libertadores. El equipo de La Plata planteó bien el encuentro en Ecuador y le hizo frente a la altura con un Verón inspirado. Pero el Deportivo Cuenca fue más efectivo y se quedó con tres puntos muy importantes para empezar el torneo. Fue 1-0, gracias a un tanto del ex Racing, Mauricio Ferradas.

El dominio de Estudiantes en la primera etapa fue claro. Con Verón como manija, el equipo de Sensini jugó unos muy buenos 45 minutos pero la suerte no estuvo de su lado. Primero, porque Leandro Desábato estrelló un cabezazo en el travesaño, después debido a que se encontró con un arquero rival muy inspirado y por último, la cuestión fue que el Deportivo Cuenca hizo una sola jugada colectiva y llegó al gol. Injusticia en Ecuador.

El tanto, llegó a los 46 minutos de la primera etapa. El argentino Mauricio Ferradas se encontró con una gran chance y no la dejó pasar ante Mariano Andujar. El ex Racing, Platense y Sarmiento de Junín, convirtió y puso el 1-0 par aun conjunto que poco había hecho en la primera etapa.

En el complemento, Estudiantes siguió con la idea de atacar y buscar el resultado. Pero tampoco lo iba a poder conseguir. Ezequiel Maggiolo también se enfrentó al palo del arco de Klimowicz y no lo pudo vencer. Después lo tuvo Lugüercio y el arquero estuvo magnífico.

Con el correr de los minutos, el cansancio se comenzó a notar en los jugadores del Pincha y el Cuenca intentó aprovecharlo. Pero no pudo estirar el marcador. Con pocas fuerzas y muchas ganas, Estudiantes siguió yendo al ataque, aunque no consiguió más que un reconocimiento de su gente.

Finalmente, el equipo ecuatoriano, integrado por varios argentinos, se quedó con los tres puntos. El Pincha, en cambio, se volvió con las manos vacías si de matemáticas se habla. Porque es cierto, Estudiantes jugó un buen partido y mereció un poco más. Pero la suerte no estuvo de su lado.

Funete: Clarín

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