Archivo para la categoria ‘Copa Santander Libertadores’
ivan_basten @ 5 Jun 07:40

El Fluminense brasileño ganó hoy una histórica plaza para jugar su primera final de la Copa Libertadores tras vencer por 3-1 al actual campeón, el Boca Juniors argentino, que dominó pero no fue capaz de imponerse.
Washington (m.62), de tiro libre, el argentino Darío Conca (m.70), con un gol en el que intervino la suerte de un rebote en el defensor argentino Hugo Ibarra, y Dodó (m.91) fueron los verdugos de los ‘xeneizes’, para los que marcó su capitán, Martín Palermo.
El Boca luchó hasta el final, pero sus delanteros estuvieron poco finos y no consiguieron darle la vuelta al empate a dos goles que había facturado en Fluminense en Buenos Aires hace una semana.
La primera parte pareció que estaba escrita por el mismo guionista del partido de ida: al Boca le costó poco más de diez minutos tomar las riendas del partido, dominar la pelota a voluntad, mientras que el Fluminense no era capaz de hilar tres pases seguidos y dejaba a los argentinos rodar la pelota con fluidez.
Era como si todo el tinglado preparado por la afición carioca para amedrentar a los argentinos -un Maracaná abarrotado, ruidoso e inundado por una densa nube de polvo de talco- hubiera afectado más a los locales.
Los hombres de Carlos Ischia no demostraron sufrir miedo escénico y salieron en busca del gol que los clasificaría para la gran final. Martín Palermo lo intentó por todos los medios, de tiro cruzado, de cabeza y con un remate a bocajarro que volvió a encontrar a un inspirado Fernando Henrique, tal y como ocurrió en Buenos Aires.
En las varias oportunidades que los brasileños robaron el balón, subieron raudos al contraataque, pero la zaga ‘xeneize’ estuvo rápida a los cortes y abortó a tiempo las insurrecciones del ‘Flu’.
Al comienzo de la segunda mitad, Boca continuó su asedio sin que el Fluminense diese señales de reacción.
El arquero Fernando Henrique frustró con una bella estirada el primero de los ataques de Boca, un tiro lejano y colocado de Rodrigo Palacio, pero nada pudo hacer con un remate de cabeza de Martín Palermo que ganó el premio a la insistencia.
Palermo esperaba solo en el segundo palo y únicamente tuvo que colocar la cabeza para empujar a gol un centro que le había servido teledirigido desde la banda Jesús Dátolo.
Pero, ante la perplejidad de los cerca de 5.000 argentinos presentes en el graderío del Maracaná, el Fluminense le dio la vuelta al marcador en dos zarpazos consecutivos.
Primero y casi sin permitir que Boca celebrase el gol, en un saque de falta, Washington arreó un zapatazo prodigioso y le imprimió un efecto endiablado a la pelota, que voló por encima de la barrera y se coló al gol a centímetros del larguero.
Después, Dodó armó un contraataque mortal, se la cedió al argentino Darío Conca, cuyo disparo se fue a las redes después de rebotar en la pierna del defensa Hugo Ibarra. Pablo Migliore nada pudo hacer.
Boca se volcó al ataque desquiciado, los nervios impidieron que afinara en el remate y abrió aún más espacios para las arremetidas de los cariocas.
El partido estaba totalmente abierto y lo acabó rematando Dodó en el tiempo de descuento, tras un saque de córner, que le valió al ‘Flu’ alcanzar la primera final de su historia.
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ivan_basten @ 4 Jun 15:34

La ecuatoriana Liga Deportiva Universitaria de Quito se clasificó el martes por primera vez en su historia para la final de la Copa Libertadores, tras empatar sin goles ante América de México en un emocionante partido que paralizó al país andino.
Liga Universitaria (LDU) se convirtió así en el segundo equipo ecuatoriano que disputará la final del torneo sudamericano, siguiendo el ejemplo marcado por el Barcelona en 1998. El brasileño Vasco da Gama se quedó con el título ese año.
LDU necesitaba un empate sin goles o una victoria para pasar de ronda, tras un empate 1-1 en el partido de ida. Una vez logrado el resultado, los 40.000 aficionados del equipo local se abandonaron a grandes celebraciones por la clasificación del ganador del título nacional.
“La luchamos como siempre. Es un equipo humilde y la luchamos”, dijo el defensa Norberto Araujo a los medios locales.
El primer tiempo del partido estuvo marcado por constantes interrupciones, debido a las amonestaciones del árbitro chileno Pablo Pozo a los jugadores de ambos equipos, que protagonizaron escaramuzas en cada jugada peligrosa.
Antes del descanso, los mexicanos supieron frenar a los “albos”, que salieron con fuerza a conseguir un gol que les permitiera clasificarse sin complicaciones.
En el segundo tiempo, LDU se recuperó y puso en peligro al portero del América, Francisco Ochoa, con peligrosas llegadas a puerta. La que más cerca estuvo del gol fue un remate del delantero Franklin Salas, que pegó en uno de los palos.
La expulsión de Carlos Sánchez en los primeros minutos de la segunda parte del encuentro afectó al equipo mexicano y permitió que los locales aumentaran su dominio, aunque no lograron anotar un gol que les diera la definitiva tranquilidad.
En el último minuto de juego, América sufrió una nueva expulsión, la de Alejandro Argüello, por agresión a Enrique Vera.
“Creo que fuimos superiores. Estoy feliz porque estos jugadores se merecen el triunfo. Logramos llegar a la final”, dijo el técnico del equipo ecuatoriano, el argentino Edgardo Bauza, a la cadena Fox Sports.
Tras el silbato final, la afición del equipo “albo” invadió la cancha para celebrar la histórica clasificación a la final, en medio del llanto de los jugadores, el entrenador y los aficionados.
El rival de Liga se decidirá el miércoles en el partido entre el argentino Boca Juniors y Fluminense de Brasil. En el encuentro de ida, disputado en Buenos Aires, empataron 2-2.*.
Fuente: Eurosport
Experto en romper récords, Palermo busca sumarle un capítulo más a su película increíble. Hoy arranca la semi con Fluminense y el más optimista de los delanteros no pierde el hambre. Y todos confían en él.

Qué virtud es infaltable en un delantero de área?
-Pensar siempre que la pelota va a caer en uno, sin importar de dónde venga: se denomina olfato goleador. Hay que ser siempre optimista y pensar que la jugada va a terminar en uno, estar pendiente. Si uno está con confianza jamás pensará “no voy a llegar, ¿a qué la voy a ir a buscar si viene muy alta?”. Si estás convencido y bien, el balón va a llegar.
Le faltó decir que debería llamarse Martín Palermo. ¿Quién lo dice? El mismísimo Martín Palermo y nada menos que en la página FIFA.com. Enumera, sin ponerse colorado y hasta sin querer, lo esencial para la vida (y el éxito) de una fiera en terreno ajeno. Esas mismas cualidades y aptitudes que a él lo llevaron a estar donde está, a que todos hablen de él, a que siga no sólo en vigencia sino generando mucho más temor que antes en las redes contrarias. Esa perpetuidad del Loco en el área rival le permite seguir cruzando barreras y proponiéndose metas. Esa renovación de objetivos, dice él, es su botox, su lifting constante, su manera de estar siempre en su adolescencia futbolística, dispuesto a romperla como si tuviera 20 años. Entonces, quiere ser el capo cannonieri del torneo y lo logra en el Clausura 07 (como lo fue en el 98, marcando un récord que perdura: 20 en 19 fechas), quiere superar a Pancho Varallo y lo consigue; y se propone pasar a Carlos Bianchi en goles en el fútbol argentino (le faltan 10) y claro que va a lograrlo. Pero quiere una más. Una epopeya más (aunque, sin dudas, después vendrán otras). “Me gustaría ser el goleador de la Libertadores”, dice el bicampeón copero con inocencia pueril. Se entiende que esa es la próxima meta, que ya anduvo mirando la tabla y analizando a sus competidores (el único que lo supera y está en competencia es Salvador Cabañas, del América). Tiene seis y dos partidos de semi con los arcos dispuestos a recibir sus gritos. Y dos centrales grandotes que lo esperan para frenarlo.
¿Podrán?
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Con la batuta de Riquelme, busca arrancar ganando en los cuartos. El 10, enchufado, ayer se sacó una foto con su grupo favorito, Tambó Tambó. Y siga el baile…

Está de buen humor. Hace bromas con sus molestias físicas (”Debe ser por la edad”, dice). Con elogiable paciencia, espera un rato que vuelva la luz, que se corta en plena conferencia de prensa. Amablemente, manda saludos a una cámara para una chica que cumple 15. Firma autógrafos como siempre. Y se sorprende, y se le dibuja una gran sonrisa, cuando Claudio Juárez aparece en el hall de Casa Amarilla. ¿Quién es? El director y percusionista de la banda Tambó Tambó, el grupo bailantero preferido de Riquelme (Olé los juntó para la foto). Esta noche, el enganche vuelve a jugar después de su ausencia ante Estudiantes. Seguramente, los hinchas harán sonar el “Riqueeeeelme, Riqueeeeelme”. Y él espera que los que bailen en la cancha sean los de Atlas al compás de la orquesta en la que él dirige la batuta. Música, maestro…
Si de música se trata, a la banda de Ischia le faltaba un líder. El domingo se vio cómo Estudiantes sacó ventaja en el duelo con Verón. Boca extrañó a Riquelme. No sólo al Riquelme que desequilibra con la pelota en los pies, el de la pegada precisa o del pase milimétrico. Sino al otro, al estratega, al organizador, al que juega (y manda, y ordena, y arenga) sin la bola en su poder. En una instancia clave, como es los cuartos de final de la Copa, Boca necesita a Román bien enchufado y motivado. Aunque físicamente no esté al 100%. “Estoy con una molestia hace bastante tiempo, pero es normal después de un mes sin trabajar y de haber jugado algunos partidos seguidos. La molestia me está siguiendo, pero lo más importante es ganarle a Atlas y, si podemos sacar una diferencia importante, mejor”, explicó JR, quien arrastra una tendinitis en el tendón del bíceps femoral de la pierna derecha.
Para el 10, no será una misión sencilla este duelo de ida y vuelta con los mexicanos. Futbolero, con conocimiento profundo del rival, aclaró: “Atlas es un equipo que juega bien. Por algo está en estas instancias. Es verdad que viene jugando muchos partidos, pero si siguen en la Copa es porque cuentan con un buen plantel, con jugadores muy peligrosos adelante. Sabemos que tenemos que estar muy concentrados”. Y sobre los partidos anteriores entre ambos, afirmó: “Ahora serán diferentes. Es verdad que jugamos hace poco, pero estos enfrentamientos mano a mano no tienen nada que ver. Ahora el que se equivoca se queda afuera”.
-D’Alessandro dijo que a Boca lo respetan, le tienen miedo. ¿Te parece que es así o lo hace para sacarme la presión?
-Para nosotros es mucho más difícil que para el resto: todos quieren ganarle a Boca. Y todos dan siempre un poco más que ante cualquier otro equipo. Esa es la realidad. Tanto en el torneo local como en la Copa.
-¿El verdadero Boca surge en estas instancias?
-No sé. El año pasado con Libertad empatamos de local y ganamos de visitante. No me olvido de las cosas. Para ser campeón hay que tener algo de suerte, juegues bien, regular o mal.
-Boca fue de los clubes argentinos que más sufrieron. Ahora lo dan de favorito. ¿Se exagera?
-Creo que todos los clubes argentinos sufrieron para clasificarse. San Lorenzo perdía 2-0 en Bolivia y si un rival no se hacía echar capaz que no clasificaba. Si Ortega no mete el gol contra el América no sé si pasaban. Pero Boca es Boca. Cuando las cosas van mal, dicen cualquier cosa, pero nosotros estamos contentos de seguir en la Copa.
-¿Cambia ir a Liniers?
-Claro que sí. Ojalá que el que tiró el hielo no lo haga más, para poder seguir jugando en nuestra cancha.
Y se cortó otra vez la luz. Que vuelva hoy en Vélez.
Fuente: Olé
Dios está en todas partes, dicen, pero ¿atiende en Boedo? Parece, porque en el Monumental se vivió algo de no creer. River ganaba cómodo 2 a 0, con muchísima ventaja por las expulsiones de Rivero y Botinelli. La clasificación a los cuartos estaba en el bolsillo, hasta que Bergessio clavó dos goles y se vino el mundo abajo en las tribunas locales. La Liga de Quito es el próximo rival del equipo de Ramón.

Nervios y más nervios abundaron en la previa a esta revancha por los octavos de final. La derrota en el Superclásico había dejado a River más necesitado que a San Lorenzo. Es que si bien el gran objetivo que se trazó el equipo de Ramón Díaz en el inicio del semestre fue levantar la Copa Libertadores, el clima en Núñez cambió bruscamente en la última semana tras las caídas en el Nuevo Gasómetro y en la Bombonera, y el ciclo Simeone tuvo que superar las primeras piedras en un camino que, hasta ahí, venía despejado.
Simeone decidió cambiar el planteo que tan mal resultado le dio en la Bombonera y dispuso un 4-4-2 más clásico. Así, dejó afuera a Ortega, Alexis Sánchez y Rosales, y respecto al partido en el Nuevo Gasómetro mandó a la cancha a Buonanotte por Archubi. Por el lado del Ciclón, la cosa venía más tranquila porque más allá de que la victoria en la ida ya le daba cierto aire, la reacción en La Plata, frente a Gimnasia, que le permitó alcanzar a River y a Estudiantes en la punta del Clausura, significó el envión final para llegar de la mejor manera a la revancha. El panorama lucía más claro para Ramón Díaz, quien metió una sola variante en relación al primer chico: Bottinelli por Aguirre.
Y San Lorenzo arrancó mejor. Porque D’Alessandro se adueñó de la pelota y llevó a su equipo bien arriba y obligó a River a tener que acurrucarse cerca de Carrizo. Justamente el Cabezón fue el que tuvo la primera clara del partido, a los 7′, cuando a la salida de un córner sacó un remate muy potente a media altura que el arquero millonario logró rechazar. Hasta ahí todo se estaba dando como lo había imaginado Ramón.
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El equipo de Ischia se impuso con tantos de Gabriel Paletta, Jesús Dátolo y Juan Román Riquelme. Con el empate en Chile entre Colo Colo y Atlas 1 a 1, consiguió el pase a la siguiente ronda
Boca venció por 3 a 0 a Unión Maracaibo, de Venezuela, y por diferencia de gol se clasificó para octavos de final de la Copa Libertadores por el grupo 3, junto a Atlas, de México, dejando en el camino a Colo Colo, de Chile.
Por un gol de diferencia sobre los chilenos, que finalizaron en el tercer lugar de la zona con diez unidades y una diferencia de “más 2″ contra “más 3″ de los xeneizes, Diego Maradona y el resto de la colmada Bombonera pudieron festejar una clasificación muy angustiosa.
El grupo quedó en poder de los dirigidos por Miguel Brindisi, que empataron 1 a 1 en Chile, con un gol del zaguero argentino Diego Colotto, luego de la ventaja conseguida para los santiaguinos por el paraguayo ex Racing Club, Domingo Salcedo.
Boca Juniors jugó el primer tiempo como debía hacerlo y las circunstancias estuvieron acordes a sus pretensiones y necesidades, ya que antes de los diez minutos ganaba 1 a 0 y a los 20 ya estaba dos goles arriba, o sea la mitad de los que le hacían falta para clasificar.
Claro que después perdió claridad, cuando en realidad más tranquilidad debía tener porque el objetivo de origen estaba muy cerca.
Y conforme fueron pasando los minutos los visitantes, con sus grandes limitaciones a cuestas, igualmente se animaron y llegaron en un par de oportunidades hasta las barbas del arquero Mauricio Caranta, que debió revolcarse ante dos arrestos de Gabriel Urdaneta.
Claro que Boca también perdió rápidamente un cambio, porque apenas logró el reaparecido Gabriel Paletta la apertura del marcador tras una precisa asistencia de Juan Román Riquelme, se resintió del desgarro que lo mantuvo alejado de las canchas por 30 días y debió ser relevado por Jonatan Maidana.
Pero inmediatamente otro ex Banfield como Jesús Dátolo marcó el segundo con una exquisita definición de zurda y entonces todo era fiesta en la colmada Bombonera.
El panorama cambió en el segundo período, ya que empezaron a transcurrir los minutos y Rodrigo Palacio iba a dilapidar situaciones muy favorables frente al reaparecido Juan Carlos Henao, y así la inquietud comenzó a ganar a la parcialidad “xeneize”.
Y esto, sumado a la falta de claridad colectiva, empezaban a conformar un cóctel que, mezclado con la victoria parcial de Colo Colo sobre Atlas en Chile, tenía el amargo sabor de la eliminación.
Hasta que casi sobre la media hora de la etapa final Riquelme frotó la lámpara por segunda vez en la noche y marcó una tercera conquista que sumada al empate conseguido por los mexicanos de Miguel Brindisi, le sellaban el pasaporte a la próxima ronda.
Sin embargo Boca siguió sufriendo hasta el final, porque nunca encontró las vertientes como para ampliar la diferencia y olvidarse del partido de Chile, y recién respiró cuando cuatro minutos antes del epílogo se consumó el empate en Santiago.
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El equipo de Ischia debe vencer por cinco goles de diferencia a Unión Maracaibo para no depender de otro resultado para clasificar a la segunda fase, aunque el 1 a 0 también lo podría meter en octavos
El partido se iniciará a las 21.10, en La Bombonera, con el arbitraje del peruano Víctor Hugo Rivera, y el conjunto argentino deberá ganar al menos por 5 a 0 para evitar estar sujeto a los avatares del cotejo que a la misma hora protagonizarán en Chile, el local Colo Colo y Atlas, de México.
Ubicado en la tercera posición del grupo 3 del máximo certamen continental, con 7 puntos, Boca Juniors presentará un esquema netamente ofensivo con el objetivo de lograr el propósito de pasar a la siguiente fase.
El líder del grupo es Atlas, con 10 unidades, escoltado por Colo Colo, con 9, por lo que una victoria del conjunto mexicano sobre el chileno acrecentará las chances xeneizes que sólo necesitará ganar por un gol para clasificarse, en cambio un éxito de los trasandinos obligará a triunfar por cinco goles de diferencia.
Si hay empate en Chile, Boca deberá ganar por 3 a 0. Planteadas así las urgencias, el director técnico Carlos Ischia no confirmó el equipo que saltará al campo de juego del coliseo boquense, que estará colmado por 50.000 espectadores, pero en las prácticas previas se observó que pondrá una formación netamente ofensiva.
En el equipo venezolano, eliminado del certamen, con sólo tres puntos, no estará su arquero el colombiano Juan Carlos Henao, lesionado, y debutará su nuevo entrenador, Nelson Carrero, que reemplazará al chileno Jorge Pellicer, que dirigió al equipo por último vez cuando Unión Maracibo cayó en Chile, por 2 a 1, frente a Colo Colo.
Recuperado totalmente de un desgarro en el muslo de la pierna derecha, la máxima estrella de Boca Juniors, Juan Román Riquelme jugará desde el arranque. Sería la primera vez que Ischia utilizaría un esquema táctico diferente, es decir con tres defensores; Maidana, Cáceres y Monzón, ya que el uruguayo Alvaro González jugaría como lateral volante, por el sector derecho, acompañando a Dátolo y Sebastián Battaglia en el mediocampo.
Más adelantados, y con la premisa de buscar insistentemente el arco rival, estarán Leandro Gracián, por el sector derecho y Román Riquelme por el izquierdo, mientras que los atacantes serán Rodrigo Palacio y Martín Palermo.
“Tenemos que tener paciencia, sabiendo que no podemos marcar el quinto gol antes de llegar al primero, así que a mis jugadores les voy a pedir tranquilidad, que sepan manejar la ansiedad sabiendo que los goles van a llegar”, dijo el director técnico Carlos Ischia al referirse al trascendental cotejo.
Probables formaciones
Boca Juniors: Mauricio Caranta; Jonatan Maidana, Julio Cáceres, Luciano Monzón; Alvaro González, Sebastián Battaglia, Jesús Dátolo; Leandro Gracián, Juan Román Riquelme; Rodrigo Palacio y Martín Palermo.
Director técnico: Carlos Ischia.
Unión Maracaibo: Tulio Hernández; Pedro Fernández, Claudio Muñoz, Miguel Mea Vitali, Juan Fuenmayor; Gabriel Urdaneta, Rafaél Mea Vitali, Jorge Rojas, Darío Figueroa; Guillermo Beraza y Armando Maita.
Director técnico: Nelson Carrero.
Árbitro: Víctor Hugo Rivera.
Estadio: Alberto J. Armando “La Bombonera”.
Hora de inicio: 21,10
Fuente: Infobae

El equipo de Diego Simeone enfrenta a la Universidad San Martín de Porres desde las 21:30 en el estadio Monumental. Para clasificar a los octavos de final puede hasta perder por un gol.
River Plate buscará hoy asegurar su pase a los octavos de final de la Copa Libertadores de América, cuando enfrente, en el último partido de la fase clasificatoria, a la Universidad San Martín de Porres, de Perú. El encuentro se jugará en el estadio Monumental, a partir de las 21.30, con el arbitraje del colombiano Oscar Ruiz.
Para asegurarse un lugar en los octavos de final, River (9puntos, más un gol de diferencia) puede darse el lujo hasta de perder por un gol contra Universidad (6), pero para quedarse con el primer lugar del Grupo 5 deberá ganar y esperar lo que suceda en el estadio San Carlos de Apoquindo de Chile, con Universidad Católica (6) y América de México (9, más dos goles de diferencia).
Antes de iniciarse esta última fecha, los cuatro equipos tienen posibilidades matemáticas de pasar a la siguiente instancia, pero la lógica indica que debería suceder una verdadera catástrofe para que América y River no lleguen a octavos de final.
En lo que hace a River, el equipo argentino tiene un recuerdo bastante malo de la Universidad, ya que el equipo peruano dio una de las sorpresas de la Copa al derrotarlo en el partido de ida por 2 a 0.
El entrenador de River, Diego Simeone, no confirmó el equipo titular, pero se especula con que Paulo Ferrari ingresará por Sebastián Abreu, pasando Alexis Sánchez a jugar de punta junto al colombiano Radamel Falcao García.
Probables formaciones
River: Juan Pablo Carrizo; Paulo Ferrari, Gustavo Cabral, Eduardo Tuzzio, Cristian Villagra; Augusto Fernández, Oscar Ahumada, Matías Abelairas; Diego Buonanotte; Alexis Sánchez y Radamel Falcao García. Director técnico: Diego Simeone.
Universidad: Leao Butrón; Jorge Huamán, Bruno Bianchi, Orlando Contreras, Guillermo Salas; Alexander Sánchez, John Hinostroza, Edwin Pérez, Fernando Del Solar; Ronald Quinteros y Jair Céspedes. Director técnico: Víctor Rivera.
Arbitro: Oscar Ruiz (Colombia).
Estadio: River.
Fuente: Infobae
El equipo de Ramón Díaz enfrenta en el Nuevo Gasómetro desde las 19.30 al equipo venezolano. Ganar es el único resultado que lo depositará en los octavos de final de la Libertadores
San Lorenzo buscará un triunfo que le permita avanzar a los octavos de final de la Copa Libertadores de América cuando reciba hoy a Caracas, de Venezuela, en un partido decisivo por la sexta y última fecha del grupo 1.
El cotejo, que se jugará a las 19.30 en el Nuevo Gasómetro, contará con el arbitraje del colombiano Wilmar Roldán, que a su vez estará asistido por sus compatriotas Rafael Rivas y Javier Camargo.
El conjunto que conduce Ramón Díaz, pese a tener la misma cantidad de puntos (7) y diferencia de gol (-2) que Caracas, debe ganar, ya que marcó un gol menos que su rival (5 contra 6). En caso de lograr el triunfo, se asegurará el segundo lugar en el grupo detrás del clasificado Cruzeiro, de Brasil (11), que hoy a la misma hora visitará al eliminado Real Potosí, de Bolivia (3).
El equipo de Boedo llega a este trascendental partido en uno de sus mejores momentos futbolísticos, ya que lleva seis victorias consecutivas en el torneo Clausura, mientras que en la Copa ostentaba dos triunfos en serie hasta que perdió el 3 de abril pasado ante Cruzeiro (1-3), en Brasil.
Probables formaciones
San Lorenzo: Agustín Orión; Adrián González; Sebastián Méndez, Gastón Aguirre y Diego Placente; Diego Rivero, Walter Acevedo y Juan Manuel Torres; Andrés D`Alessandro; Gonzalo Bergessio y Andrés Silvera. DT: Ramón Díaz.
Caracas: Vicente Rosales; Franklin Lucena, José Mera, Oswaldo Vizcarrondo y Juan David Valencia; Luis Vera, Edgar Jiménez, Ronald Vargas y Juan Cominges; Rafael Castellín y Pablo Bastianini. DT: Noel Sanvicente.
Arbitro: Wilmar Roldán (Colombia). Estadio: Pedro Bidegain.
Hora de inicio: 19.30.
Fuente: Infobae

No pudo con la Liga Deportiva Universitaria de Quito que lo derrotó por 1-0. Con este resultado, el equipo de Sarandí quedó a un paso de la eliminación en la fase de grupos de la Libertadores
Arsenal perdió esta noche 1-0 ante la Liga Deportiva Universitaria de Quito en el partido disputado en el Estadio Julio Humberto Grondona, por la tercera fecha del Grupo 8 de la Copa Libertadores de América.
El equipo ecuatoriano marcó la diferencia a través de un penal convertido por Patricio Urrutia a los 34 minutos de la etapa complementaria.
Con este resultado, las posiciones de la zona son encabezadas por la Liga, con 7 puntos, y la siguen Fluminense, con 4, Arsenal, con 3, y Libertad, sin unidades.
Los brasileños y los paraguayos tienen un partido menos jugado, el que protagonizará el miércoles próximo en Asunción.
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Por un agónico gol de Rosales y un Carrizo monumental, River se trajo tres puntos de oro de Chile sin jugar bien.

Abreu recién pudo dejar de rezongarle a sus compañeros cuando Augusto Fernández le cedió en bandeja un gol que el Loco debería descontar de su currículum. Era el final de un primer tiempo sin dueño y con pocos interesados en tomar una oferta a precio Indec. Y era un desperdicio para River, que claramente tenía más cash en la Banelco. Tardó el Millo en sintonizar los gritos de Simeone. Es que desde afuera se veía con claridad que ante un equipo liviano de cabeza y de pies era cuestión de tomar conciencia de que las chances estaban ahí. Católica defiende tan mal como River, y no hay punto de comparación en el poder de fuego. Entonces, como pocas veces quizá, el Millo tenía la chance de hacer valer su tan mentado ataque. River generó sus chances con un tiro de Augusto, un pique de Abelairas que no llegó a conectar Ortega y algún revolcón más; y también aportó para que el local llegara un par de veces, y en ambas tuvo que ver Cabral (perdió la pelota en la salida y después marcó al revés a Gutiérrez). Pero Augusto demostró que estaba más despierto que todos y aprovechó un mal despeje para romper el aburrimiento y el marcador, Abreu mediante. Pero River, otra vez, demostró ser un buen católico y por aquello del amor al prójimo se quedó como rezando mientras entre Ailton, Vázquez y Gutiérrez edificaron un linda jugada de pase, centro y definición sin que un jugador visitante estuviera ni cerca de marcar alguna de las tres instancias. Entonces, volvieron los nervios, los pucheros de Abreu porque Alexis le tiró un centro de gol a Ortega y no a él. Con el agravante de que el partido no estaba tan fácil, porque la Católica supo de las debilidades de River y empezó a agredir como nunca antes. Agradezca el equipo del Cholo que los chilenos hicieron más ruido que nueces, y eso que el 80% del segundo tiempo lo jugaron más cerca de Carrizo que de Buljubacich. Con un rival con cierto peso mental y futbolístico la historia hubiera sido otra.
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Arsenal, el campeón de la Sudamericana, se comió un baile de novela en Río. Fluminense le ganó por goleada y le hizo precio, con una actuación memorable de Dodó.

Perder no sería una catástrofe”, contó Aníbal Matelán en la previa. Pero la durísima derrota en el Maracaná da para pensar que una caída como la de anoche puede tener semejante calificativo. O más. Arsenal no hizo nada de lo que Alfaro repite de memoria en su libreto y de lo que tanto éxito le dio en la última Sudamericana, en la que fue campeón. No sólo perdió, si no que también fue bailado, apabullado y, más allá del resultado abultado, la sacó baratísima.
El técnico del Arse planteó el partido como siempre, con su 4-4-2 inalterable, pero con la modificación de poner dos delanteros netos y no un media punta y a Calderón. Y el equipo sintió la ausencia de un creador, de un jugador que pudiera esconder la pelotita en la estancia de Río de Janeiro. Y a esa falla de estrategia hay que sumarle que en la segunda llegada, el Fluminense se puso arriba en el marcador, con esa delicia de tiro libre de Thiago Neves. Al team del Viaducto se le quemaron los papeles con el 0-1: intentó salir a apretar en el medio, a jugar el partido y despegó las dos líneas de cuatro. Ahí apareció en escena el argentino Darío Conca, que se hizo un picnic a las espaldas del doble cinco visitante. Y con la táctica por el piso, con las gambetas brasileñas por el aire, la goleada se olía fresca, como la lluvia de esta semana en Buenos Aires. Llegó el segundo, tras el error de Espínola: centro de Junior César y Dodó de volea le dio un toque preciso.
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La noche venía cruzada para el Pincha. Perdía y jugaba con 10, pero lo dio vuelta con garra y el enorme talento de Verón.

El alma de Osvaldo Zubeldía sobrevoló por Montevideo. Bajó sigiloso en Plaza Cagancha, mezclado entre el aguacero, enfiló por la 18 de Julio y embadurnó el Parque Batlle y Ordóñez de mística Pincha. Llegó a ese estadio en el que su equipo había ganado los primeros tres partidos que jugó allí a finales de los 60 y había empatado el cuarto: sobre el césped del “inexpugnable” Centenario, aquel Estudiantes, el de Don Osvaldo, el de la Bruja Padre, había dado tres vueltas olímpicas. Esa cancha no podía darles la espalda…
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Pero la mano comenzó atravesada. El Pincha cruzó el Charco con urgencia de buen resultado, pero una chambonada múltiple le estropeó rápido el plan que llevó en las alforjas. Apenas habían transcurrido 9′: llegó el córner desde la derecha, Verón perdió la marca de Irala, Andújar no atinó a salir, Moreno y Fabianesi cuidaba el primer palo pero hizo una cabriola insólita: la pelota le pasó por abajo… Quedaba 0-1 en un césped que aguantó el aguacero pero que limaba los músculos de quien debía ir a buscar la heroica. Para completar los malos augurios, Alayes los dejaba con uno menos…
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Ortega apareció cuando River se caía: hizo el gol del triunfo sobre la hora, que mantiene al equipo vivo y en carrera.

Es imposible determinar en cuántas cosas puede pensar un jugador a punto de definir una jugada decisiva. Más si falta poco, el equipo viene fallando y está por perder un par de puntos importantes.
Quizá, de tantas cosas, en realidad termina pensando en nada, poniendo la mente en blanco y concentrando toda la energía en la ejecución. Aparecen montones de lugares comunes (grandes verdades, según dijo alguna vez Ernesto Sábato), pero le pegó con alma y vida es uno que grafica el furibundo puntinazo de Ariel Ortega. Un derechazo de tan fuerte impulso que también levantó su pie de apoyo y lo dejó suspendido en el aire por una fracción de segundo, ésa en la que River recuperó el oxígeno y el ídolo, la alegría. La “o” extendida por el grito de gol se fusionó con la “O”, con mayúsculas, la de “Orteeeeega, Orteeeeega” que rápidamente retumbó en un Monumental angustiado que hacía catarsis.
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Ni por arriba ni por abajo.San Lorenzo otra vez erró goles increíbles, empató con Cruzeiro y sufre. Van cuatro partidos sin meterla.

Justo a él, definidor excelso, lord del arco, fundamentalista de la mira calibrada. Justo a él, el que pugnó por reunir una ofensiva galáctica, el que empujó un ataque de billetes detrás de la ansiada Libertadores. Justo a él, a Ramón Angel Díaz, artista de la conquista devenido en DT, una persiana monstruosa le cayó delante de la valla rival, su equipo no le acierta ni al arco iris. Van cuatro partidos oficiales en el 2008 y las gargantas de Boedo permanecen vírgenes, 373 minutos, si añadimos los 13 postreros de aquel 4-1 a Gimnasia de Jujuy que cerró el Apertura con una ilusión que hoy permanece seca. La racha diabólica que acuñó el Bambino Veira hoy la sufre Ramón Díaz, la peor de su carrera. Justo a él…
Y si lo sucedido en el encuentro ante San Martín de San Juan (primer manojo de chances desperdiciadas) parecía una dosis de sal suficiente, la noche copera devolvió la imagen de arco infranqueable del sábado, sólo faltó para el calco el broche adversario que supo aplicar Brusco (y Marcel, tras la individual de Fabricio, estuvo cerquita). Y como si los antecedentes no pesaran, ni Bergessio (46 goles en su carrera), ni Silvera (127 gritos), ni Romeo (140 festejos) pudieron reflejar en la red las opciones de la primera etapa, la superioridad de la segunda. No hubo caso, ni siquiera ante la certeza de que las chances de clasificación menguaban con la chapa sin estrenar, ni con las voces de los hinchas avivando el fuego, ni con Cruzeiro amuchado contra su portero Fabio (de labor efectiva, sin dar rebotes en las pelotas de temperatura y tapando las complejas).
D’Alessandro lo buscó, en el córner con aroma a olímpico que rechazó el arquero de Cruzeiro a los tres minutos, con el tiro libre rasante que dio en el palo unos minutos después. Silvera lo persiguió, peinando con el jopo el centro de Placente cuando el match amanecía. Ya en la segunda etapa, a los seis minutos, cabeceando desviado el centro ambicioso de Bergessio, o quemándole los guantes a Fabio (voló bien contra su palo izquierdo), a los 28, después de la cesión de González. Romeo lo intentó. Sin fortuna, a los 30, tras otro centro de Gonzalito, rechazando con la pierna su propio cabezazo. O no logrando pellizcar el buscapié final de Aureliano. “Estaría mal si las situaciones no se dieran. Pero la pelota no entra”, graficó D’Alessandro. Probá con ruda, Cabezón. Hasta que salga el sol.
Fuente: Olé