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Con dos goles de José Sand, el conjunto granate se impuso en Avellaneda y hundió todavía más a los locales, que están urgidos por sumar puntos y escapar al fantasma del descenso
Tras un partido anodino, recién a los 20 minutos del segundo tiempo apareció el primer grito de emoción del encuentro.

Fue gracias al gol de José Sand, que puso el 1 a 0 y de esta manera le aportó más ritmo al choque.

Y diez minutos después, nuevamente apareció Sand para poner el marcador 2 a 0.

Este resultado es preocupante para el presente racinguista, ya que a su bajo promedio le suma ahora un arranque incierto de cara a la obligación de sumar puntos.

Síntesis
Racing:
José Luis Martínez Gullota; Franco Sosa, Lucas Avendaño, Gabriel Mercado, José Shaffer; Lihué Prichoda, Claudio Yacob, Franco Zuculini, Maximiliano Moralez; Juan Ignacio Sánchez Sotelo y Pablo Lugüercio. Director técnico: Juan Manuel Llop.

Lanús: Carlos Bossio; Rodolfo Graieb, Santiago Hoyos, Emir Faccioli, Maximiliano Velázquez; Sebastián Blanco, Agustín Pelletieri, Diego González, Diego Valeri; Santiago Biglieri y José Sand. Director técnico: Luis Zubeldía.

Goles: en el segundo tiempo, a los 19 y a los 30 minutos, Sand (L). Cambios: en el segundo tiempo, a los 26 minutos, Gabriel Méndez (RC) por Prichoda; a los 27, Pablo Caballero (RC) por Sánchez Sotelo; a los 33, Adrián Peralta (L) por Blanco; a los 39, Nicolás Ramírez (L) por Valeri; a los 44, Eduardo Ledesma (L) por González y José Chatruc (RC) por Lugüercio. Cancha: Racing Club. Árbitro: Javier Collado.

Fuente: Infobae

Creer o reventar: Racing estuvo 3 a 0 y Lanús se lo empató en la hora gracias a que antes había descontado dos veces Sand. A rezarle al de las causas urgentes.

C.A. Lanús

Racing es otro pero su mufa es la misma. A punto estaba de enhebrar su segunda victoria consecutiva. ¡Dos triunfos seguidos! Si el 1 a 0 a Arsenal lo festejó como la final del mundo, ni hay que decir lo que habría siginificado el 3-2 que no fue. ¿Y por qué no pudo ser? Porque Racing exageró con los goles. De una semana para la otra se puso a jugar y regaló un primer tiempo que ni los propios hinchas creían posible. Chatruc cargó con la responsabilidad y fue el equipo de José. Con la voluntad, la experiencia y el ansia por salir del túnel, el Pepe contagió a todos. Y si con el contagio no alcanzaba, él mismo se inventó una trepada por la derecha, llegó hasta el fondo de puro guapo y echó un centro que terminó en la vuelta de Moralez al gol, previo palazo de Bastía.

Racing, definitivamente, era otro. No por ganar de nuevo, sino por cómo se mostraba en la cancha: seguro, ganador. No son muchos los equipos que siguen jugando al ataque cuando van ganando. Y Racing lo hizo. Con la pelota al ras del piso, con triangulaciones, con llegadas al vacío… Hasta era otro por su suerte. El gol en contra de Facciolli lo deja claro. Fue el primer córner que Maxi no tiró como si lo fuera a cabecear él y adentro de carambola. Y con 2 a 0, tampoco aflojó. Tiqui tiqui entre Navia y Avalos, Maxi entró solo por la izquierda y sí, créalo o no, 3 a 0 al campeón y en su casa.

Y éste fue el problema de Racing: se pasó. Lanús se sintió humillado y el gol que encontró Sand antes del descanso lo hizo entrar al vestuario creyendo que debía mostrar otra cara y que levantar dos goles no era misión imposible. Fue como un juramento del campeón, que en el primer tiempo fue arrollado por el colista de hace dos semanas. “Nos pegaron un cachetazo”, reconoció Bossio. Y, herido en su orgullo, Lanús le devolvió el golpe a Racing.
Fue otro el equipo de Cabrero, pero también tuvo las circunstancias a su favor. Descontar tan pronto (otra vez Sand), por ejemplo. Que Hilario Navarro, de los más confiables del equipo, tuviera una nochecita de ésas… Que Zuculini, el pibe que entró por Moralez, reventara el travesaño en vez de clavarla en el ángulo… Y que en la penúltima de la noche, la bola le quedara servida a Nico Ramírez para reventarla como no había podido hacerlo en la Libertadores. Sin quitarle ni medio mérito a Lanús, Racing confirmó que su mufa es la misma.
Y si hay que agarrarse de algo, ya que Dios está siempre a mano, está de moda San Expedito, el Santo de las causas urgentes.
Fuente: Olé

Racing Club

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El Coprosede clausuró el estadio de la Academia por una fecha
, por los disturbios que se produjeron ante Estudiantes. Blanquiceleste deberá hacer varios arreglos y mientras será local en Lanús

El comité de seguridad deportiva de la provincia de Buenos Aires decidió clausurar por una fecha al estadio de Racing y también se definió que el equipo de Avellaneda juegue el viernes ante San Martín de San Juan en la cancha de Lanús, a puertas cerradas para el público.

El titular del Coprosede, Rubén Pérez, le confirmó esta tarde a Télam la clausura del estadio de Racing por una fecha y que el viernes no se prestará servicio policial, por lo cual, el equipo de Miguel Micó ante San Martín de San Juan tiene que jugar a puertas cerradas y en la cancha de Lanús.

Fuente: Infobae

Danubio quedó azul por el ahogo futbolístico al que lo sometió Lanús, que le ganó muy bien y levantó la imagen de los equipos argentinos en esta Copa Libertadores.
C.A. LanúsJugando bien, de a ratos muy bien; superando con actitud los momentos en que las cosas parecieron torcerse apenas, Lanús volvió a hacer sonar sus violines de campeón y a ganar, tal como es su costumbre últimamente. Y eso que, para un equipo argentino, ganar en esta Copa Libertadores 2008 era un imposible. Y el Granate cumple…
Curiosamente, en los primeros minutos no logró desarrollar lo mejor de su juego: la pulcritud para manejar la pelota. Fue, más bien, un torbellino de piernas que corrían y transpiraban sacrificio, e intentaban llevarse por delante a Danubio que trastabillaba cual boxeador al que están por voltear en el primer asalto. Lo que potenció esa curiosidad fue que el gol llegó desde una pelota parada aunque bien feíta: tiro libre de Benítez, el arquero dio un rebote de esos que agreden a la vista, y la dejó mansita para que Agustín Pelletieri embocara el rebote.

Ya con el 1-0, el equipo empezó a construir desde los pies de Valeri, quien se paró a la espalda del lentísimo Rodríguez, el moreno volante central uruguayo. Sometido al exprimidor de fútbol de Lanús, a Danubio también le salía jugo por su costado izquierdo, donde Blanco y Acosta se hacían un festín con Alcoba. Así las cosas, creció el volumen de juego granate. Y las jugadas de gol comenzaron a aparecer. Lo tuvo Valeri, un par de veces Sand, en otra Blanco. Cualquier semejanza con el segundo tiempo del domingo ante Independiente, no era coincidencia. El equipo iba, regalaba lujos pero no concretaba. La diferencia entre el Rojo y los uruguayos fue un precioso tiro libre de Leo Abelenda, quien clavó un inesperado 1-1 y, lo que fue peor, disparó un segundo tiempo con Danubio decidido a jugar 20 metros más adelante y así a pasar de dominado a dominador.

Pero el fútbol suele deparar sorpresas y Lanús, lejos de los méritos del PT, encontró la contundencia ausente un rato antes. Y Sand, obsesionado por ese gol que recién llegó al final, se relajó, fue más pensante que impulsivo y en vez de buscar como sea el suyo, le sirvió el gol al Laucha Acosta.

Lo demás, mantenimiento. A Lanús le quedan más ilusiones que cuentas pendientes. El derroche de ocasiones de gol no es algo bueno, pero peor, claro, sería no generar ninguna. Pero eso, a este equipo, raramente le pasa.

Fuente: Olé

Lanús se dio el gusto de su vida: es campeón por primera vez en su historia

C.A. Lanús Empató 1 a 1 con Boca en La Bombonera, donde Sand y Palermo anotaron los goles. Así le sacó cuatro puntos a su escolta Tigre. ¿La clave de la campaña? Un equipo joven, de muy buenos jugadores, más un técnico como Cabrero que desde el vamos bajó el mensaje de jugar bien al fútbol.

Se sentían el humo y el ruido. Desde hacía rato, en realidad. La locomotora de la ilusión granate arribaba a la que podía ser la última estación de su recorrido. Lanús tenía todo para subirse a un tren que, a su paso, sólo dejaba gloria y partes de un sueño que cada vez tomaba más forma. El anfitrión, Boca. El escenario testigo, La Bombonera. Tarde de sol, divina para jugar al fútbol. En una polémica decisión de los dirigentes xeneizes, los hinchas visitantes disponían de apenas 2.860 entradas. Por eso, la gran mayoría se reunía en el estadio de Guidi y Arias, para verlo en una pantalla gigante. Le alcanzaba el empate al conjunto del Sur para consagrarse campeón del fútbol argentino por primera vez en su vida. En caso de perder, debía esperar que Tigre no le gane a Argentinos en La Paternal. Comenzaba una jornada que pretendía perpetuarse en la historia grande.

Todavía quedaban vestigios de lo sucedido el 10 de diciembre de 2006. Aquel domingo, Lanús derrotó a Boca en esta misma cancha y le puso suspenso al campeonato que finalmente vio coronarse a Estudiantes. Existía la sed de revancha, sí, aunque las energías del local, ya sin chances en el Apertura, apuntaban de lleno al Mundial de Clubes de Japón. Esto se demostraba, por empezar, en los titulares: aparecían Krupoviesa, Vargas, Bertolo, Alvaro González y Bueno, entre los nombres que habitualmente no juegan desde el arranque. Los once de Ramón, mientras tanto, salían de memoria. Bossio, Graieb, Ribonetto, Hoyos, Velázquez, Blanco, Pelletieri, Fritzler, Valeri, Acosta y Sand querían calzarse la pilcha de héroes para siempre.

Mucha pausa, estudio excesivo y lógica calma fueron los puntos que relucieron en el inicio. Conforme con el resultado parcial, que lo catapultaba sin escalas al éxito, el Granate planteó un partido inteligente. Esperaba en su campo, buscaba espacios para lastimar con la velocidad que imprime de tres cuartos hacia adelante y controlaba, sin pasar sobresaltos, los tibios intentos que provenían de la vereda de enfrente. Dentro de ese panorama, claramente marcado por la quietud, la primera chance de peligro llegó recién a los veintitrés minutos. Palermo peinó tras un largo pelotazo y Bueno apareció solo. Se perfiló para su zurda y hasta el arco pareció abrírsele. Sin embargo, la definición del uruguayo se fue desviadísima. A partir de ese momento, ambos se enchufaron y el trámite levantó en vibraciones. Algo que, dadas las circunstancias, no podía faltar.
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Lanús ya se prueba el traje de campeón. Le está ganando en La Bombonera a Boca, con un frentazo cruzado de Sand, cuando se jugaban 38 minutos del primer tiempo. En el Sur ya están de fiesta: palpitan lo que va en camino a ser el primer título en la historia del club

C.A. Lanús

Se sentían el humo y el ruido. Desde hacía rato, en realidad. La locomotora de la ilusión granate arribaba a la que podía ser la última estación de su recorrido. Lanús tenía todo para subirse a un tren que, a su paso, sólo dejaba gloria y partes de un sueño que cada vez tomaba más forma. El anfitrión, Boca. El escenario testigo, La Bombonera. Tarde de sol, divina para jugar al fútbol. En una polémica decisión de los dirigentes xeneizes, los hinchas visitantes disponían de apenas 2.860 entradas. Por eso, la gran mayoría se reunía en el estadio de Guidi y Arias, para verlo en una pantalla gigante. Le alcanzaba el empate al conjunto del Sur para consagrarse campeón del fútbol argentino por primera vez en su vida. En caso de perder, debía esperar que Tigre no le gane a Argentinos en La Paternal. Comenzaba una jornada que pretendía perpetuarse en la historia grande.

Fuente: Olé

De los 2.860 boletos que entregó Boca, salieron a la venta 1.300, agotados en 40”. ¿El resto? Destinados al protocolo. ¿Los hinchas? Miles, con las manos vacías…

C.A. Lanús

La gente pasó de una cola ordenada de dos días a un amontonamiento de dos horas, antes de que abriesen las boleterías.

 Esas manos tapaban lágrimas, escondían bronca. “Creo que ni cuando se murió mi viejo, hace un año, lloré tanto. Me cagaron. Nos cagaron…”.

Era un chabón grandecito. Pero estaba ahí, sobre las devastadas boleterías de la calle Arias, con las manos vacías. O más bien, llenas de lágrimas. Se quedó sin nada. Se comió, como tantos otros, un garrón histórico. Fue por una de las escasas 2.860 localidades que Boca se emperró en entregar. Acampó desde el jueves, pero… Fracasó. Ni se le conoció el nombre. Y nadie se animó a preguntarle. Apenas si reflexionaba en voz alta, antes de emprender la retirada hacia la Sede buscando una voz oficial que le explicara por qué no sería parte de un día histórico. Del día en que Lanús, en La Boca, tras 93 años, podría ser campeón por primera vez.

El expendio, anunciado para las 9, comenzó 8.45. El problema, mucho antes. Desde el jueves al mediodía se juntó la pueblada cerca de la taquilla 21, 22 y 23. El viernes por la noche, un grupito de socios, con la cuota al día (condición sine qua non para conseguir un boleto) dejó la cola y se dirigió a la Asamblea, a seis cuadras de ahí, donde se estaba aprobando el 92° ejercicio económico, la memoria y el balance. El silencio fue la única respuesta de la CD cuando se la consultó sobre “¿qué van a hacer con las entradas?” Sí, quedaban muchas dudas. Ya había más de 500 personas y no pintaba la organización. Ni un baño químico ni un patrullero. Durante la madrugada llegó el primer sobresalto. Arribó otro puñado de hinchas, metió un par de vallas y, de paso, se acomodó en los primeros lugares… Así, por las dudas, y de la nada, las reposeras, las carpas y los banquitos fueron reemplazados por un malón de apretujados que vivieron de pie las últimas horas de la vigilia. La Policía y la montada llegaron tipo 7, pleno caos. A la larga, valía todo. Carnets sin recibo, compras múltiples (¿una por cabeza?), varones de pelo en pecho sacando “dama”, grandulones pidiendo “menor”… Y la reventa, ahí, al toque. El vendedor de pósters, que se quejaba por la falta de escrúpulos, negociaba su popu de 14 mangos a 300… “Pudo haber errores en la organización pero no se puede dudar de la transparencia. A la venta fueron 1.300 entradas. El resto se maneja con los compromisos que tiene el club: jugadores, dirigentes, Subcomisión del hincha… Sabía que esto iba a pasar. Estamos apesadumbrados por la actitud de Boca. Nos pone en conflicto con nuestros hinchas”, le decía Nicolás Russo, vice 1°, a FM 101.1. Era tarde. Muchos todavía seguían llorando.

Fuente: Olé

Lanús derrotó anoche a Gimnasia y Esgrima La Plata por 4-0 y encabeza la clasificación con 37 puntos mientras que Tigre venció a Boca Juniors por 2-1 y alcanzó los 34 a falta de una jornada para que termine la competición.

lanus.jpgEliminado Boca Juniors como candidato al título, el fútbol argentino tendrá en el torneo Apertura 2007 un campeón inédito, Lanús o Tigre, que el próximo fin de semana afrontarán las pruebas más importantes de sus 92 y 105 años de historia, respectivamente.

Lanús derrotó hoy a Gimnasia y Esgrima La Plata por 4-0 y encabeza la clasificación con 37 puntos mientras que Tigre venció a Boca Juniors por 2-1 y alcanzó los 34 a falta de una jornada para que termine la competición.

El líder visitará a los boquenses en “La Bombonera” y Tigre a Argentinos Juniors, equipo que ocupa el quinto puesto. En el caso de igualdad de puntos al final del torneo “granates” y “matadores” disputarán un partido extra. A Tigre sólo le servirá una victoria para quedar pendiente de una derrota de Lanús, al que le bastará con un empate frente a los boquenses para cumplir su sueño.

El Lanús dirigido por Ramón Cabrero, que consolida su marcha hacia el título con siete victorias y dos empates en las últimas nueve jornadas, pisó a Gimnasia y se convirtió en el equipo más efectivo del torneo con 33 goles. Dos tantos de José Sand (ms.34 y 51), uno de Diego Valeri (m.55), el mejor jugador del equipo, y otro de Nelson Benítez (m.87), acercaron al conjunto del sur del Gran Buenos Aires a su máxima conquista.

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