Diego pisó el Olímpico de Roma, donde en 1990 fue silbado. Sin embargo, ayer anotó un gol y fue ovacionado en un partido a beneficio. “Él es el fútbol”, dijeron
El estadio en el que Maradona recibió una sonora silbatina en la final del Mundial de Italia 90, que Alemania ganó por 1-0 a Argentina con un penal polémico, cambió esta vez insultos por aplausos y el ex crack argentino fue ovacionado por la multitud.
La recaudación de 192.000 euros, destinada a un proyecto verde en una zona de Roma, significó una alegría para Maradona.
Abrazado por los brasileños Aldair y Zico y los italianos Bruno Conti y Gianfranco Zola, entre otros, Maradona fue quien primero tiró al arco, a los 2m.43s. de juego, realizó los pases más arriesgados e hizo lucir al arquero rival, el voleibolista Andrea Luchetta.
El ex crack del Napoli, que suscitó amores y también odios en Italia, donde brilló entre 1984 y 1991, cumplió su palabra y jugó casi todo el partido, pues sólo salió a los 38 minutos del segundo tiempo por una molestia muscular.
“Lo hice por esta gente“, dijo Maradona señalando al público, mayoritariamente compuesto por niños, muchos de ellos que jamás vieron jugar a Maradona, cuya presencia se confirmó apenas una hora y media antes del juego, fiel al estilo imprevisible que siempre dominó al argentino.
Maradona partió del hotel Aldovrandi al Olímpico en un utilitario Mercedes, con cinco autos más y escolta en moto, acompañado de su novia Verónica Ojeda y de su amigo inseparable Salvatore Bagni, luego de un afectuoso saludo con el periodista Gianni Mina, gran amigo suyo, y felicitar a Ezequiel Lavezzi, su compatriota y actual figura del Napoli.
Fuente: Infobae

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