Archivo de Miércoles 7 Mayo, 2008
ivan_basten @ 7 May 14:17
La Selección fue su bestia negra en tres torneos en 2007

Francia y España vuelven a verse las caras a nivel juvenil. Dos gigantes en categorías inferiores que representan estilos bien diferenciados. La fuerza, el poder de la inmigración africana, el sudor en los franceses y el talento, la habilidad forjada a base de jugar en calles y parques en los españoles. Unas veces uno, otras el otro, ambos países han dominado el mapa europeo, aunque ahora reina la Selección.
Este dominio se hizo patente el año pasado cuando España se deshizo de Francia las tres veces en las que se topó con ella: Europeo y Mundial Sub-17 y Europeo Sub-19. De normal no son especialmente fluidas las relaciones entre estos dos vecinos, por lo que con esto se añade un poco más de sal a una herida difícil de sanar.
Los franceses han vuelto a edificar un equipo muy físico, con nueve futbolistas de color en su once inicial. Por eso España debe basarse en otros aspectos. Y ahí adquiere un gran protagonismo Thiago. El hijo de Mazinho es la calidad personificada y la muestra más evidente de que en España el músculo es secundario. Hoy se verá si basta con ese talento para agrietar la roca francesa.
Thiago
“El estreno en la competición fue bueno, aunque en el primer tiempo ante Suiza nos costó porque estuvieron bien plantados. Ante Francia queremos dar lo mejor de nosotros mismos. Si movemos bien el balón y jugamos como sabemos no hay rival que nos pueda hacer frente. Eso intentaremos”.
Smerecki
“España demostró tener un gran caudal ofensivo en su debut ante Suiza. Keko es un auténtico puntal por la derecha y habrá que vigilarlo y también estuvo impecable el central Oriol. Pero los debuts muchas veces no sirven para evaluar correctamente y al final todo el equipo debe responder”.
El culé será el zar de España
Thiago notó algún calambre ante Suiza pues llevaba un mes y medio lesionado. Ahora quiere crecer y hacerse grande como la réplica del Kremlin que domina el hotel de España.
Fuente: as
ivan_basten @ 7 May 08:03

La Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) confirmó el cierre del estadio del Boca Juniors, La Bombonera, para la disputa de partidos de competiciones internacionales después de que un asistente fuera golpeado con un cubito de hielo durante el encuentro de Copa Libertadores ante el Cruzeiro.
La sanción, según el comunicado facilitado por el citado organismo, permanecerá vigente hasta que el club xeneize mejore las condiciones de seguridad de la zona situada frente a los palcos VIP, lugar donde ocurrió el incidente. Además, Boca deberá hacer frente a una sanción económica de 30.000 dólares.
La agresión al colegiado tuvo lugar durante la celebración del encuentro de tercera ronda de Copa Libertadores que disputaba la semana pasada el conjunto bonaerense frente al Cruzeiro brasileño. El árbitro se vio obligado a suspender el encuentro a falta de un minuto para la conclusión, momento en que Boca vencía por 2-1.
“El estadio Alberto J. Armando no podrá albergar ningún partido internacional organizado por la Confederación Sudamericana de Fúbol hasta que se hayan completado los trabajos necesarios para asegurar la protección de jugadores y árbitros, especialmente frente a los palcos VIP”, aseguró la CSF.
El resultado se da por bueno
Al mismo tiempo, la CSF confirmó que el resultado de 2-1 que figuraba en el marcador en el momento de la suspensión, permanecerá vigente. De esta forma, la petición del Cruzeiro para que el resultado fuera de 0-3, no dio sus frutos. La vuelta de la eliminatoria se jugará mañana en Belo Horizonte.
No es la primera vez que Boca Juniors sufre una suspensión de estas características. Hace tres años, La Bombonera fue clausurada durante tres partidos después de que unos disturbios en el estadio obligaran a suspender el partido frente al Guadalajara cuando se llevaban disputados 79 minutos de juego.
Fuente: Marca

Quien piense que el partido ha perdido interés, más allá del pasillo, de esafoto, se equivoca. Este clásico es diferente y precisamente ahí radica su valor. Los rivales no comparten objetivos ni riesgos. El Madrid expone el honor y la resaca. El Barcelona, la urgencia y la rabia. El clásico, como la famosa marca de refrescos, cambia la fórmula, pero mantiene el sabor.
Insisto en que el pasillo es una anécdota. Tanto como un homenaje al campeón es un acto de elegancia que se reserva el perdedor a sí mismo. No son orejas de burro. Esto no es la rendición de Flandes. Lo cortés no quita lo valiente, y admitir la victoria ajena es un acto que rescata de la derrota. Por eso se entiende mal que Etoo y Deco, que pasan por gallardos, se hayan borrado del partido, forzando las tarjetas o perdiendo la memoria, que viene a ser prácticamente la misma decepción.
Ignoro si el Barcelona se ha percatado de que tiene una oportunidad de ser distinguido, primero, y de redimir después una temporada penosa. Ganar al campeón en el Santiago Bernabéu es lo único que le queda y no debería despreciarlo ahora porque durante bastantes años no fue capaz de conseguirlo.
También hay razones deportivas, naturalmente. El Barcelona viaja a cuatro puntos del segundo puesto del Villarreal y esa plaza evita no pocos engorros logísticos. Como además afecta a las vacaciones, los futbolistas suelen estar especialmente sensibilizados. Perder envía a la previa de la Champions, donde suelen esperan equipos del norte con jugadores rubios como la cerveza y varios meses de entrenamiento en el cuerpo.
Rijkaard, que desde hace algunas semanas entrena en el Monte de los Olivos, no podrá contar con Milito, como es sabido, ni con Iniesta, lesionado. Aún así, el cartel resulta espléndido, lo que nos confirma que los equipos, como los repartos de Hollywood, necesitan de un argumento. No obstante, no conviene olvidar que el Barcelona viene de ganar por 6-0 al Valencia y que en ese partido se reactivaron Bojan, Messi y, en cierta medida, Henry.
Con Casillas.
En el Real Madrid también se ejercerá el derecho a ser elegante, como lo ha sido durante toda la celebración. Schuster alineará a Casillas, que expondrá el Trofeo Zamora cuando lo tenía ganado virtualmente. El gesto torero mete a Valdés en la pelea. Otros guardametas no han actuado así, pero es la diferencia lo que distingue de la multitud. Y Casillas es extrañamente honesto para los tiempos que corren.
También jugará Heinze, una vez le han retirado la quinta tarjeta amarilla, quizá ablandados por la sangre que le brotaba de la mano. No estará, en cambio, Cannavaro, expulsado en Pamplona y reincidente. De manera que el reajuste defensivo propicia la entrada de Marcelo, que debería ofrecer un alivio para Robben. Puestos a mejorar en la excelencia se espera de ambos mayor compenetración y más profundidad por la banda. Guti, que ha sido duda hasta última hora, se entrenó en la tarde de ayer con normalidad y jugará finalmente. Ocupará el lugar de Saviola, otra vez desaparecido sin que nadie pregunte.
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