Un fierrazo del yerno de Maradona abrió el triunfo ante los Faraones. Agüero pasa su mejor momento, como para que su amigo Messi se cure tranquilo. Sergio Kun Aguero

Sabía que había viento a favor y vi que el defensor se podía pasar. Por eso me paré para recibir y correr. Por suerte pasó eso, quedé mano a mano y le pegué fuerte para asegurar”. El relato que Sergio Agüero hace de su intervención cumbre contra Egipto, el de la viveza para adivinar esa pifia de Said y luego no perdonar al arquero Al Hadari, es una prueba de su momento, de cómo está y de qué modo el destino le abre la puerta y lo invita a pasar.

En la tribuna se diría que el ex Rojo anda derecho. Y en el barrio, doña Rosa afirmará que al chico le está sentando bien el amor. Y así juega Sergio, con alma y Giannina (Maradona, su chica, cuyo nombre inscribió en sus botines).

¡La envidia que debe provocar el Kun! Figura de la Liga, cada vez más afianzado en la Selección Argentina, novio de la hija del Diez… Y la tranquilidad que debe generar lo suyo en la cabeza de Alfio Basile. El Coco había dicho que Sergio era lo máximo del actual momento del fútbol europeo. “Está deslumbrando”, lo elogió el seleccionador. Y el Kun fue consecuente. Así, Basile debió subir la calificación tras este partido: “Agüero es crack”, concluyó ayer.

Lo de Sergio fue sólido. Se lo vio mucho más cómodo que su socio Julio Cruz en la aventura de coordinar una dupla de ataque con apenas una práctica y fue él quien, territorial y posicionalmente, se movió, sin llegar a ser una referencia permanente, como 9 definido. Probó jugando de espaldas al arco, aguantando (más de una vez penando por la vista gorda del árbitro Haimoudi) y también buscando la verticalidad, marcando pase al vacío. La realidad del partido no le dio demasiadas chances de insertarse en un circuito de juego intermitente. Lo dicho: fue más delantero de área y, por ende, finalizador antes que gestador. Así, fue el único de los cuatro delanteros que hubo en cancha que pateó al arco, con tres tiros incluido el del gol. Antes de la del 1-0, el Kun le puso el botín a un cabezazo-centro atrás de Zanetti; y ya 1-0, ejecutó mal (desde la teoría, esa definición con cara interna y cuerpo inclinado era lo que reclamaba la jugada) un mano a mano al que llegó tras un riquelmiano pase de Gago. “No fue un partido fácil: ellos marcaban bien, eran muy duros y, para colmo, la pelota picaba mucho”, explicó el Kun.

Mientras su amigo Leo Messi siguió el partido por TV desde Arroyo Seco y Carlitos Tevez (a quien Basile decidió no sobrecargarle el calendario) desde Manchester, Agüero aprovechó su chance. Una vez más. Así, desde los números en celeste y blanco, lo del chico del Aleti viene para arriba: dos goles en sus últimos dos partidos (el anterior, primer grito en la Mayor, fue contra Bolivia, el que abrió el 3-0 por las Eliminatorias), que lejos de cualquier casualidad, son sus dos primeros juegos como titular en el equipo. Y hay otra perlita desde el rendimiento: con éste de ayer, si se cuentan club y Selección, suma 22 goles en esta temporada, justito uno más que el Licha López, lo que lo hace el mayor goleador argentino de la actualidad. Goles, fama, amor… No le falta nada.

Fuente: Olé

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