Tener a un futbolista como el Kun Agüero en tu nómina de jugadores implica muchas cosas que trascienden mucho más allá del césped. Entre otras, tener como invitado de lujo nada menos que a Diego Armando Maradona, considerado por muchos como el mejor futbolista de todos los tiempos. Éso fue lo que sucedió este miércoles en el Vicente Calderón.
Los lazos que unen a ambos cracks son muchos. Para empezar, y como todo jugador argentino, Diego es el ídolo del rojiblanco desde que empezó a dar sus primeras patadas al balón. Además, el Kun mantiene una relación formal con la hija de Maradona, Giannina, quien lleva ya varias semanas en España y en las que ha aprovechado para realizar dos viajes con la expedición del conjunto rojiblanco (a Valencia, en Copa, y a Palma en Liga).
El Atlético ha llevado este tema con la mayor discreción y normalidad posible. En la entidad rojiblanca no quieren que la vida del Kun se vea afectada ni lo más mínimo por la Prensa rosa, ya que los paparazzis le han perseguido en coche en más de una ocasión para tratar de captar imágenes de Sergio con la hija de Diego Maradona. El Pelusa llegó a Madrid procedente de Londres, donde estuvo visitando a la plantilla del Chelsea. Maradona tenía previsto llegar este jueves, pero quiso darle una sorpresa a Agüero y poder pasar así un par de días más junto a su hija y el joven delantero del Atlético.
Acompañado precisamente de su hija Giannina y de dos amigos más, acudió al Vicente Calderón para presenciar el encuentro de Copa entre Atlético y Valencia. Llegó poco antes de las 20.00 horas. Entró en el estadio sin levantar ningún revuelo ya que lo hizo por la puerta 6 (por la que normalmente acceden los jugadores) y no por la que da acceso al palco, que era donde le esperaban un buen número de cámaras de televisión, fotógrafos y periodistas.
Lo primero que hizo el Diego nada más llegar fue acudir al despacho de Enrique Cerezo, donde le esperaban el propio presidente del Atlético y Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club. Tras las pertinentes presentaciones, se dispuso a ver el encuentro en el palco de autoridades, justo detrás del seleccionador nacional Luis Aragonés. Diego pudo ver un partido vibrante, con goles y emoción. Incluso vivió en primera persona el nuevo grito de guerra del Calderón (“¡Kun, Kun, Kun!”) cuando al diez le dio por enchufar un zurdazo impecable, que primero pegó en el palo y luego besó la red.
Lo que no pudo hacer el Pelusa fue celebrar el pase de los rojiblancos a semifinales de la Copa. Aun así, y pese a que los atléticos no estaban anoche de humor para celebraciones, al finalizar el partido se fueron Maradona, Agüero y compañía a cenar al conocido restaurante argentino De María, en la capital madrileña. Diego estará en Madrid hasta este viernes o el sábado, día en el que regresará a Buenos Aires. El genio argentino presentaba un excepcional aspecto, mostrando que los errores del pasado han desaparecido ya. ¡Gracias, Diego, por venir al Calderón!
Fuente: Marca
