HlebEl FC Barcelona, tanto a nivel de su secretaría técnica como en su esfera directiva, está viviendo el transcurrir de la temporada 2007-2008 con un regusto amargo y muchas cosquillas en el estómago. Es esa finísima línea que separa el optimismo del pesimismo. Se habían puesto (y aún siguen depositadas) grandes esperanzas en la actual plantilla, reforzada con grandes futbolistas como Henry, Abidal, Touré y Milito. Y sin embargo, al día de hoy, las sensaciones no son las esperadas. Aún no ha finalizado la primera vuelta de la Liga de las Estrellas y el Barça de Frank Rijkaard ya se encuentra a siete puntos del Real Madrid. Cierto es que nada está perdido y que además de la Liga también están la Champions League y la Copa del Rey.

Sin embargo, no hace falta ser un lince para percatarse que algo no está funcionando bien en el equipo azulgrana. Henry no acaba de explotar, Ronaldinho ha perdido su magia, Deco ya no es el pulmón incansable en la zona ancha y, en conjunto, el Barça sigue agarrado al talento de Messi mientras espera que Eto’o se case nuevamente con el gol…

El FC Barcelona, en julio del año pasado, estaba absolutamente convencido de que con los fichajes realizados había sido capaz de cerrar una plantilla que daría grandes frutos durante los próximos cuatro años. Es más, todos sus directivos y responsables técnicos decían sin esconderse que, seguramente, era la mejor de toda la historia reciente del club. Hoy, sin embargo, la sensación, el ‘feeling’, no es el mismo. A esta plantilla le hace falta una mano de pintura y, lo que es más importante, volver a inyectarle hormigón armado en sus cimientos para que nuevamente sea sólida. Muchos responsables de la entidad se han dado cuenta, quizá demasiado tarde, de que hay una serie de futbolistas a los que se les ha pasado el arroz. O, sencillamente, que su ciclo en el Camp Nou ya ha terminado. Jugadores con un enorme peso específico dentro y fuera del terreno de juego.

A nadie le extraña a estas alturas que el debate sobre Ronaldinho siga abierto. Unos dicen que ya lo ha dado todo en el Barça. Otros que no, que todavía puede marcar diferencias en el equipo azulgrana. Sea como fuere, la figura emblemática de Ronaldinho solamente podría sustituirse fichando a otro futbolista con la misma carga mediática y de ilusión que generó el astro de Porto Alegre cuando llegó al Camp Nou en julio de 2003.

Hoy en día, en el mercado internacional, el único futbolista que reúne esas características es el portugués del Manchester United Cristiano Ronaldo. Dotado de una técnica individual excepcional, ducho ya en mil batallas a pesar de su juventud, su contratación supondría una larguísima negociación con su actual club y un dispendio económico muy alto. Cristiano sólo podría venir si Ronaldinho saliera. El brasileño ya está sobradamente amortizado y el dinero que pudiera obtenerse de sutraspaso se utilizaría para intentar la contratación de uno de los buques insignias del Manchester United. Hay una noticia buena y otra mala: la buena es que Cristiano Ronaldo desea jugar en España mientras aún se encuentre en plenitud física. La mala es que el Real Madrid luchará a brazo partido por él. Un duro rival.

En el club azulgrana están firmemente convencidos de que la delantera es la línea que menos retoques precisaría ya que la juventud de Messi, Bojan y Giovani y la implicación de Eto’o, sin olvidar que a Henry aún le quedan tres años de contrato, garantiza un poder ofensivo enorme para los próximos cinco años. Cristiano Ronaldo sería la guinda. Una guinda por la que sería preciso echar el resto y volcarse.

Hay otras líneas que preocupan más a Frank Rijkaard, como son la defensiva y la de creación. Los laterales, por ejemplo. No es ningún secreto que nadie del club está satisfecho con el rendimiento de Zambrotta, el lateral italiano. Tampoco con Oleguer, que sigue en dique seco por culpa de una lesión interminable. La solución de Carles Puyol está siendo eventual, así que para la próxima temporada vendrá un lateral derecho… y no se descarta otro izquierdo, por cuanto Sylvinho acabará pronto su ciclo azulgrana y Abidal, que tampoco está jugando como para echar cohetes, precisa un compañero. Para estas dos plazas el Barça trabaja con una lista en la que están muy bien colocados los dos laterales del Bayern Munich, el francés Sagnol y Lahm. El primero tiene un amplísimo recorrido internacional y el segundo ya ha dicho que antes de entrar en la fase final de su carrera sueña con jugar en el Barça. Ambos tienen contrato en vigor y habría que negociar con la entidad alemana.

El club azulgrana, además de estar preparando una gran operación con un fichaje estrella (Cristiano Ronaldo), también es consciente de que en la zona ancha precisa, como mínimo, de dos cracks más. A Txiki Begiristain siempre le ha gustado mucho Xabi Alonso, del Liverpool, con el que ya se ha contactado, aunque el gran deseado, el jugador que todo el Barça desea ver en el Camp Nou es Cesc Fábregas. Primero, porque es un producto de la cantera azulgrana y segundo porque su calidad y juventud le convierten en el líder perfecto para el Barça del futuro inmediato, en el recambio perfecto para Deco e incluso, por diferencia de edad, de Xavi cuando el canterano esté cerca de su retirada. El FC Barcelona tiene un derecho preferencial si el Arsenal quisiera traspasarlo, un acuerdo al que llegó en agosto de 2003 Sandro Rosell con el entonces director general del club, David Dein, a quien se quejó por las formas en las que el Arsenal se había hecho con los servicios del entonces futbolista juvenil.

De aquí a que finalice la temporada saldrán muchos nombres más. De lo que no cabe la menor duda es de que si el Barça quiere seguir siendo competitivo y optar a conquistar títulos ha de trabajar para disponer de la mejor plantilla de Europa. Muchos pensaban que ya la tiene, pero los hechos, semana tras semana, están poniendo de manifiesto que no es así. El año pasado el club se equivocó al no intervenir en el momento adecuado. Si la experiencia sirve de algo, el club, ahora que empieza 2008, ya ha de saber qué falta y qué sobra para que el Barça vuelva a ser campeón.

Hleb: El bielorruso que lleva tiempo en la agenda

Alexander Hleb es, por encima de todo, un jugador de equipo, un futbolista todo terreno que casi siempre cumple a la perfección. Puede jugar en cualquier lugar del centro del campo porque domina a la perfección ambas piernas, si bien en el Arsenal siempre juega por la derecha. Tiene una gran resistencia física que le permite correr durante todo el partido. Muy bien dotado técnicamente es capaz de sorprender con sus regates y conducción de balón.

Hleb fue descubierto por el secretario técnico del Hamburgo, el ex jugador alemán Félix Magath. Con ocasión de un partido Hamburgo-Arsenal, Arsene Wegner se enamoró de él y realizó una oferta económica que el club alemán no pudo rechazar. Es titular indiscutible en el Arsenal desde el primer día que llegó e incluso Wegner le ha pedido que juegue tocado, como ocurrió en la final de la Champions League contra el Barça. Hleb ocupa una amplísima superficie del centro del campo, lo que permite que jugadores con más llegada, como Cesc, puedan irse al ataque sin problemas porque saben que tienen las espaldas perfectamente cubiertas.

Sagnol: Un lateral con mucho oficio y disciplinado

Willy Sagnol es uno de los lateral más sólidos y experimentados del mundo. Sin ser un futbolista espectacular, sí que cumple a la perfección las exigencias de cualquier entrenador: disciplinado tácticamente, fantástico marcador, muy dotado físicamente y acostumbrado a recorrer la banda derecha con sentido común. Nacido en Saint-Etienne en marzo de 1977, su madurez le hace ser un jugador muy apetecible. Después de dos temporadas en el Monaco está cumpliendo su octava temporada en el Bayern Múnich.

Está ante la última oportunidad de su carrera deportiva de jugar en otro gran club, de ahí que al futbolista le haga mucha ilusión actuar en la liga inglesa (el Liverpool también le pretende) o en la española. Sagnol nunca ha escondido su predilección por el Barça.

Exactamente igual le pasa a su compañero de equipo Philipp Lahm. Acaba su contrato el 30 de junio de 2009 y el Bayern Munich tiene miedo de que le ocurra lo mismo que le pasó con Ballack, que no quiso renovar y acabó yéndose gratis al Chelsea. Lahm es un lateral muy rápido y posee un disparo espectacular.

Fuente: Sport 

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