El Valencia recibe esta noche al Barça marcado por una preocupante crisis en la que no parece tocar fondo. Todas las miradas estarán puestas en el banquillo local, con un técnico al que se le acumula el trabajo y que se las verá con el equipo al que llevó a ganar una Copa de Europa.
Con dos técnicos holandeses en los banquillos, cualquiera esperaría ver hoy la reedición de la naranja mecánica o un canto al fútbol total. No será así. Compatriotas y amigos, Koeman y Rijkaard entienden el fútbol de una manera similar, pero no igual y, sobre todo, disponen de armas tan dispares que imposibilita al valencianista a plantarle cara en igualdad de condiciones. Una muestra, el Barça comparecerá en Mestalla con su envidiado tridente (Ronaldinho-Etoo y Messi), toda una garantía de gol justo para medirse a un rival que está a 19 minutos de firmar su sequía más prolongada. La lesión de Villa poco ayudará a los locales en su afán de que vuelvan a llover goles, aunque por ahí aparecerá Morientes para castigar a Valdés. Tras él, el trivote que quiere implantar Koeman y que no termina de encajar.
Más diferencias. Mientras el Barça va recuperando efectivos y se permite el lujo de sentar a Bojan, Koeman ve cómo de su naranja (no mecánica) se van desgranando gajos, lo que le hace imposible encontrar un once tipo ya que no ha podido contar con los mismos futbolistas en ninguno de sus partidos al frente de los chés. En este periplo, los blanquinegros han ido de mal en peor, se han despedido de Europa y alejado de la cabeza liguera, por lo que los valencianos no se plantean metas lejanas: primero, encontrar una identidad y, luego, ver hasta dónde les lleva. El Valencia es más ahora un equipo en construcción, un proyecto dubitativo, que un conjunto sólido y reconocible, pero eso ya lo sabían (se supone) Soler y Ruiz cuando apostaron por el cambio de entrenador.
Favoritos.
Si tomamos como referencia las últimas apariciones, los de Rijkaard son claros favoritos, pero no hay que pasar por alto que este Barça flojea como visitante. En cuanto sale del Nou Camp, pierde fuerza y, tal vez, los colegiados le miden con un rasero más justo. A eso se agarra una afición desanimada que espera que los suyos les inyecten alguna euforia que frene la fuga de espectadores de un estadio acostumbrado a ser una caldera. Lo saben bien Koeman y Bakero, que libraron en Mestalla mil batallas infernales y que ahora añoran contar con ese fuego calentándoles y no quemándoles. La delicada situación ché ha convertido el reencuentro de los héroes de la primera Copa de Europa culé en una anécdota, pues no hay ni tiempo para la nostalgia, sólo para la geometría. Trivote o tridente, ésa es la cuestión.
El detalle. Rijkaard suena para el Bayern
El diario alemán Bild Zeitung aseguraba en su edición de ayer que el Bayern Múnich se ha planteado la posibilidad de contratar a Frank Rijkaard para sustituir al entrenador Ottmar Hitzfeld. Según ese periódico, la continuidad de Hitzfeld está descartada, por la mala relación entre el entrenador y la directiva del conjunto bávaro.
Fuente: As
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