Ovacionado, y muy emocionado, Simeone se despidió de Estudiantes. No dio argumentos ni habló de su futuro, pero en River lo esperan con el portón abierto para suceder al Kaiser. Hola, de nada…
Olé, olé, olé, olé, Cholo, Cholooo”. El grito, ya visceral, lo conmovió. Miró con esas miradas que buscan fotocopiar imágenes para siempre y alzó su brazo derecho. “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano, de Simeone, todos la vuelta vamos a dar”. Otro estruendo para el hombre que se había movido poco y nada durante el partido y que había quedado colgado, mirando el césped, sin moverse, volando con sus pensamientos y sensaciones. Entonces fue su brazo izquierdo el que agradeció, mientras los ojos comenzaban a picarle y la despedida, su despedida, se hacía carne.
“Buenas noches… Bueno, es para comunicarles que nos vamos, que dejamos Estudiantes, un lugar donde hemos compartido muy lindas situaciones durante un año y medio. Entiendo que es el momento para tomar esta decisión, me duele por todo lo que hemos construido pero también estoy seguro de la decisión que estoy tomando. Agradezco a toda la gente y a los jugadores porque han demostrado ser grandes hombres y profesionales. Estoy tranquilo porque banqué situaciones y por una cosa u otra no se han podido dar, es el momento para dejar y seguir en contacto con toda la gente de la mejor manera. Fue un día difícil, me sentí en todo momento incómodo, pero también estoy tranquilo porque le di lo mejor que tengo a Estudiantes, dejamos un equipo con un rasgo muy marcado. Agradezco a los periodistas, sobre todo a los de La Plata, a toda la gente que hoy ha coreado mi nombre… Y bueno, un hasta luego, chau, gracias”. Leer más »
