Un conjunto de enormes limitaciones, como el Werder Bremen, dejó en evidencia a un mediocre Real Madrid, que tuvo en Robinho a su mejor hombre y que completó uno de los peores partidos defensivos que se le recuerdan en los últimos tiempos

J5-28/11/2007-Weser Stadion-20:45
WERDER BREMEN 3 vs 2 REAL MADRID CF
Rosenberg, 3′
Sanogo, 39′
Hunt, 57′
      Robinho, 13′
Van Nistelrooy, 70′

Las visitas del Real Madrid a Alemania han sido durante largo tiempo un viaje al infierno, una ocasión para revivir algunas de las peores pesadillas de su dorada historia. Cuando el fútbol alemán dominaba Europa, sus clubes abusaron del Madrid y lo dejaron en evidencia con frecuencia. Ahora que los equipos alemanes están muy lejos de ser los mejores de la Liga de Campeones, el Madrid no quiere que se pierda la leyenda y consigue que un conjunto de grandes limitaciones como es el Werder Bremen se crea el mejor de Europa. Se inventó un rival donde apenas había nada. El Madrid se va superando día a día y en cada partido es capaz de jugar peor que en el anterior.

Se puede admitir la derrota en territorio alemán, pero no es aceptable la imagen mediocre que lució el equipo que entrena Bernd Schuster. La defensa fue la mejor arma ofensiva del Werder, el centro del campo una zona donde los alemanes se movieron con comodidad y el ataque quedó reducido a la inspiración de Robinho, el único que ofreció un nivel cercano a lo aceptable, pero al que, como casi siempre, le faltó continuidad.

A los cuatro minutos, con los espectadores aún acomodándose en sus asientos, se anunció lo que sería el partido. Fritz centró desde su banda derecha, Sanogo controló mal y el balón acabó en los pies de Rosenberg, que la pegó mal y superó a Casillas. El gol fue un buen resumen del choque: avances sin demasiada imaginación y con limitados recursos técnicos de los alemanes que terminaban convertidos en peligrosos ataques gracias al desastroso trabajo defensivo del Madrid.

Pepe y Metzelder defendieron de la peor forma que uno puede imaginar que es capaz de hacerlo una pareja de centrales. Parecían dos desconocidos obligados a moverse por la misma zona, sin ninguna compenetración ni efectividad. En particular el alemán Metzelder, al que tampoco le ayudó su compañero Marcelo, que entendió el lateral izquierdo como una carretera con un único sentido, el ataque. Defendió de forma pésima, transmitiendo una falta de concentración y de sentido táctico preocupantes. Por su banda llegaron los tres goles del Werder. Ni siquiera Sergio Ramos, cansado y al que apenas se le vio correr la banda, respondió a su prestigio. Casillas tampoco tuvo su mejor día y aún así salvó un par de ocasiones claras de gol.

No fue mucho mejor el desempeño del centro del campo. Diarra y Gago volvieron a formar la pareja de mediocentros y volvieron a demostrar que no quieren, no pueden o no saben jugar juntos. Ni aportan ideas y ni trabajo de contención. Y en ese agujero acaba perdiéndose Guti, que se movió con libertad por delante de ellos pero apenas entró en contacto con el balón. Y cuando lo hizo se inventó un pase que acabó en gol de Van Nistelrooy. La conclusión parece clara. Da igual quien juegue en el Madrid, porque si Guti no está inspirado, el equipo no existe. Las bandas no existieron

Pese a todo, Robinho, el mejor de los suyos, equilibró el resultado con un gran gol. Pisó el área por la izquierda y con sutileza situó el balón lejos de las manos del portero. Antes, el brasileño desperdició el empate al fallar en un mano a mano.

El espejismo desapareció cerca del descanso, cuando el desequilibrio del Madrid permitió adelantarse otra vez al Werder. Rosenberg se internó con facilidad por la banda izquierda del Madrid, con Marcelo otra vez fuera de sitio; se fue con insultante facilidad de Gago, que se cansó pronto de perseguirle; Metzelder acudió tarde y mal al cruce y Sanogo se anticipó a Pepe y puso el balón lejos de Casillas. Un buen gol facilitado por los errores del Madrid, un equipo que atacó mal y defendió peor, lo que permitió que el Werder, con todas sus limitaciones, se encontrara con más ocasiones de gol de las que jamás podría haber soñado.

El paso por los vestuarios no sirvió para hacer reaccionar al Madrid, al que le llegó la sentencia definitiva a los doce minutos de la reanudación, cuando Daniel Jensen rompió la defensa del Madrid con el mejor pase de la noche y dejó a Hunt frente a Casillas, al que superó sin problemas. El agujero por el que se le terminó de ir el choque al Madrid apareció de nuevo por la zona de Marcelo y Metzelder.

Antes pudo marcar Van Nistelrooy. Gran pase de Marcelo a Robinho, que envió al holandés para que éste, solo delante del portero, mandara el balón fuera. Un fallo inexplicable. No falló Van Nistelrooy a 20 minutos del final, cuando recibió un magnífico pase de Guti y pese a su lentitud eludió a su marcador y superó al portero Vander con una vaselina que no parecía más que un centro a Robinho. El brasileño empujó el balón cuando ya había superado la raya.
Fuente: As

Comentarios

  1. Petete Correa dice:
    29 Noviembre 9:29 am

    Schuster In Love:

    Dicen que el amor es ciego y si no que se lo pregunten a Bernardo Schuster. Porque parece que es el único que no se da cuenta de la enfermedad principal del Real Madrid: Diarra
    Bernd debe confundir las ovaciones del público a gente como Raúl, Sergio Ramos, con las carcajadas a Diarra cada vez que realiza alguna de sus jugadas estelares. Tenemos que explicarle a Schuster que Mahamadou tiene complejo de comediante, que el fútbol no es lo suyo.
    Y los jugadores lo saben, se divierten con él en el terreno de juego.

    Hacen todos un círculo de forma que Diarra quede sólo, corra donde corra, se caiga donde se caiga. Porque si Gravesen era un experto en asustar al rival y hacer “gravesiñas”, Diarra es experto en evitar cualquier tipo de contacto con el balón, es como cuando jugabamos de pequeños al ajo duro donde nos pegaban pelotazos y teniamos que esquivarlos. Supongo que de pequeño se llevaría más de un pelotazo y ahora se está resarciendo en el Madrid.

    También es un experto en caerse en tierra de nadie alli donde la pelota no esta en puja. tropezones, resbalones o simplemente caerse porque sí. Diarra es un jugador de tierra de los de antes, de los que ya no queda ninguno. Quizás sea eso lo que hace que Schuster esté en un sin vivir. Quizás busca que sus jugadores suelten esa sonrisa de complicidad en el campo cuando van perdiendo el partido y todo parece perdido y ven a Diarra haciendo de las suyas, corriendo por la banda contraria a donde está el balón, amagando que va a meter la pierna al contrario para cortar la jugada, o mirar al cielo andando tranquilamente mientras los jugadores contrarios pasan por su lado con el balón en los pies.

    Me pregunto si Gago sonreirá también desde el banquillo ante este cómico-futbolista, porque Diarra ni juega ni deja jugar.
    Me pregunto si el público del Santiago Bernabéu compra una entrada para ver al Real Madrid o el Show de Diarra
    Me pregunto si alguien como Diarrá merece cobrar como pide, igual que Casillas o Guti…gente a su nivel, sin duda alguna.
    Pero realmente mi pregunta es: “¿Schuster qué será lo que tiene el negro?”

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